viernes, 18 de septiembre de 2015

Tipos de castigo en la tumba

El tormento de la tumba variará de acuerdo a los pecados cometidos por la persona en este mundo, ya sea una persona incrédula o un creyente desobediente. Hay reportes auténticos que describen los tormentos que sufrirán las personas por algunos pecados, por ejemplo:

– Ser golpeado con un martillo de hierro:

Se narró de Anas (que Dios esté complacido con él) que el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Cuando una persona es colocada en su tumba y sus compañeros la dejan, y ya no puede escuchar el sonido de sus sandalias, dos ángeles llegan a él y lo hacen sentar, y le preguntan: “¿Qué es lo que has dicho acerca del Mensajero de Dios?”. Él responderá: “Doy testimonio que él es el siervo de Dios y Su mensajero”. Le responderán: “Mira, aquel era tu lugar en el Infierno, pero Dios te lo ha reemplazado por un lugar en el Paraíso”. Y él verá ambos lugares.

Pero en el caso del incrédulo y el hipócrita, él responderá a esta pregunta: “Yo no sé, sólo repetía lo que la gente decía”. Le responderán: “No sabías y no seguiste a los que sabían”. Entonces será golpeado con un martillo de hierro entre sus oídos, y soltará un grito que todos los que estén alrededor de él podrán oír, además de los hombres y los genios”. Narrado por al-Bujari, 1222.

- Los hornos del Infierno serán preparados para él; será vestido con fuego, y una puerta del Infierno se abrirá para que entre. Su tumba se estrechará alrededor suyo; será golpeado con un gran martillo de tal forma que si una montaña fuera golpeada con él quedaría hecha polvo. Y se le darán las tristes noticias de su tormento en el Más Allá. Por eso él deseará que La Hora (el Día del Juicio) nunca llegue.

Áhmed (17803) y Abu Dawud (4753) compilaron un reporte de Al-Bará' Ibn ‘Aazib según el cual dijo: “Salimos con el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) para el funeral de un hombre entre los musulmanes de Medina. Llegamos a la tumba y cuando el fallecido fue colocado en ella, el Mensajero de Dios se sentó y nosotros nos sentamos alrededor de él, como si hubieran pájaros sobre nuestras cabezas (es decir, tranquilos y en silencio). En su mano tenía una vara con la cual estaba escarbando el suelo. Entonces levantó su cabeza y dijo: “Busquen refugio en Dios del tormento de la tumba”, y lo dijo dos o tres veces. Luego él mencionó el alma del creyente y cómo era bendecida en la tumba. Y luego dijo: “Y cuando el incrédulo está por partir de este mundo e ingresar en el Más Allá, descienden de los cielos hacia él ángeles con el rostro negro, trayendo un saco de arpillera, y se sientan alrededor de él hasta donde el ojo puede ver. Luego el ángel de la muerte llega y se sienta a su cabeza, y dice: “Oh, alma malvada, ven a conocer la ira de Dios”. Entonces su alma se dispersa dentro de su cuerpo, y sale desgarrando las venas y los nervios como un abrojo pasando a través de la lana. Cuando el ángel de la muerte lo arrebata de su cuerpo, los demás ángeles no lo dejan en su mano ni un instante y lo toman y lo colocan en la bolsa de arpillera, y sale de ella un hedor tan funesto como el de un cadáver descomponiéndose sobre el suelo. Luego ascienden y cada vez que pasan cerca de otro grupo de ángeles preguntan: “¿Quién es esta alma malvada?” y le responden: “Es fulano de tal, hijo de fulano de tal”, y es llamado por los peores nombres con los que fue conocido en este mundo, hasta que llegan a la parte más baja del cielo. Ellos piden que se abran las puertas, pero no les serán abiertas”. Luego el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) recitó el verso (traducción del significado):

“A quienes hayan desmentido Nuestros signos y se hayan ensoberbecido no se les abrirán las puertas del cielo ni entrarán en el Paraíso hasta que un camello pase por el ojo de la aguja. Así castigamos a los pecadores” (Al-A’ráf, 7:40).

Y luego dijo: “Luego Dios dice: “Registren el libro de mi servidor en As-Siyyín en la parte más baja de la Tierra, y regrésenlo a él a la Tierra porque de ella lo he creado, a ella retornarán y de ella los traeré nuevamente”. Entonces su alma será arrojada al fondo”. Luego el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) recitó el verso (traducción del significado):

“Quien atribuye copartícipes a Dios es como quien se cae del cielo y lo arrastran las aves o el viento a un lugar lejano” (Al-Hách, 22:31).

Luego dijo: “Luego esta alma retorna a su cuerpo, y llegan a él dos ángeles que lo hacen sentar y le preguntan: “¿Quién es tu Señor?”. Él responde: “Eh, eh, no sé”. Ellos le preguntan: “¿Cuál es tu religión?”. Él dice: “Eh, no sé”. Entonces se oye una voz desde los cielos que dice: “Preparen para él una cama en el Infierno; vístanlo con ropas del Infierno y abran allí una puerta para él”. Luego llega hasta allí un viento que trae algo de su calor, y su tumba se estrecha y se comprime hasta que sus costillas se quiebran. Luego llega a él un hombre con un rostro horrible, feas vestimentas y un olor hediondo, quien le dice: “Recibe las malas nuevas, este es el día que se te había prometido”. Él pregunta: “¿Quién eres tú? Tu rostro es un preludio del mal”. Él responde: “Yo soy tus obras”. Entonces el alma dice: “Oh, Señor, no permitas que La Hora llegue, no permitas que llegue…”. Este reporte fue clasificado como auténtico por al-Albani en Ahkám al-Yaná'iz, página 156.

- Ser tragado por la tierra.

Se narró de Ibn ‘Umar que el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Mientras un hombre estaba arrastrando sus vestimentas con orgullo, la tierra se lo tragó y continuará hundiéndose en la tierra hasta el Día de la Resurrección”. Narrado por al-Bujari, 5345; Muslim, 3894.

- La comisura de la boca será doblada hasta la nuca.

- La cabeza será aplastada con una roca.

- Será quemado en un horno.

- Nadará en un río de sangre mientras es apedreado.

Al-Bujari (1386, 7047) narró que Samurah Ibn Yundub dijo: “El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) a menudo solía preguntar a sus compañeros: “¿Alguien tuvo algún sueño?”. Entonces aquéllos a quienes Dios había concedido algunos llegaban y le contaban. Una mañana él dijo: “La última noche, dos personas vinieron a mí en un sueño, me despertaron y me dijeron “Vamos”. Salí con ellos y pasamos por donde había un hombre que yacía recostado, y otro hombre estaba sobre él, sosteniendo una gran roca. Arrojó la roca sobre la cabeza del hombre, destrozándola. La roca se alejó rodando, y el hombre que la había arrojado fue a buscarla y la recogió nuevamente. Para cuando se colocó nuevamente sobre el hombre que yacía en el piso, su cabeza se había restaurado a su forma original. Entonces el hombre que estaba sobre él repitió el acto; arrojó la roca sobre su cabeza, y la destrozó, tal como lo había hecho un minuto antes. Le dije a mis dos compañeros, “¡por Dios! ¿Quiénes son estas personas?”. Ellos simplemente me dijeron “Vamos, continuemos”. Entonces continuamos, y llegamos adonde había un hombre, que yacía sobre su espalda, y otro hombre estaba sobre él sosteniendo un gancho de hierro. Él colocó el gancho en la boca del hombre, jaló hacia atrás y la desgarró hasta la nuca, e hizo lo mismo con su nariz y su ojo de una forma similar. Luego hizo lo mismo pero del otro lado de su rostro. Tan pronto como había terminado con el otro lado de su rostro, el primer lado de su rostro se había restaurado, y entonces continuó con el otro lado. Volví a preguntarle a mis compañeros: “Por Dios, ¿quiénes son estas personas?”. Ellos me respondieron: “Vamos, continuemos”. Continuamos caminando y llegamos a un lugar parecido a un horno para cocinar pan (creo recordar que el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo que del horno salían muchos ruidos y voces. Luego continuó diciendo): “Miramos dentro del horno y vi hombres y mujeres desnudos. Una llama de fuego los alcanzaba por debajo, y ellos gritaban. Pregunté nuevamente “¿Quiénes son estas personas?”. Ellos simplemente me dijeron: “Continuemos”. Entonces llegamos a un río, rojo como sangre. En el río había un hombre tratando de nadar, y en la orilla había otro hombre que había reunido muchas piedras. El nadador abrió su boca y el hombre de la orilla le arrojó una piedra en ella. Cada vez que el nadador se acercaba a la orilla y abría su boca, el hombre de la orilla le arrojaba una piedra en la boca. Les pregunté nuevamente a mis dos compañeros “¿Y quiénes son estos dos?”. Ellos me dijeron “¡Vamos, vamos!”.

Les dije: “Esta noche he visto muchas cosas increíbles, ¿Qué significa todo esto?”. Ellos dijeron: “Te lo diremos. El primer hombre que vimos cuya cabeza estaba siendo aplastada con una roca, es el musulmán que estudió El Corán pero ni lo recitó ni actuó en base a él, y se iba a dormir descuidando sus oraciones obligatorias. El hombre que vimos cuya boca, nariz y ojos eran desgarrados hasta su nuca, es el hombre que salía de su casa por la mañana y difundía grandes mentiras. Los hombres y mujeres desnudos que vimos en la estructura parecida a un horno son los adúlteros y las adúlteras. El hombre que viste nadando en el río al que se le arrojaban rocas en su boca, era el que vivía de la usura”.

Al-Háfiz ibn Háyar dijo:

“Esto indica que algunos pecadores serán castigados en el intervalo entre la muerte y el Día de la Resurrección (Barzáj)”. Fáth al-Bári, 12/445.

- Los objetos robados serán incendiados y colocados sobre quien los robó.

Al-Bujar (4224) y Muslim (115) narraron que Abu Hurairah dijo: “Salimos con el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) hacia Jaibar, y Dios nos concedió la victoria. Regresamos con un botín de guerra. No había oro ni plata en él, pero sí bienes, alimento y ropas. Entonces nos instalamos en un valle. Cerca del Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) había un esclavo llamado Rifá’ah ibn Zaid. Cuando acampamos en el valle, el esclavo se puso de pie y comenzó a desempacar su equipaje, pero una flecha perdida cayó sobre él y lo mató. Nosotros le dijimos al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Él es ahora un mártir, Mensajero de Dios”. El Mensajero de Dios dijo: “De ninguna manera; por Aquél en Cuya mano está mi alma, que la pequeña vestimenta que él robó del botín en el día de Jaibar y que no era parte de lo que le tocaba, está incendiada y colocada sobre él”. La gente quedó muy perturbada por esto. Entonces un hombre llegó y trajo dos cordones de zapatos y dijo: “Oh, Mensajero de Dios, yo los encontré en el día de Jaibar”. El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Dos cordones de fuego”.

-  Junto con estos tormentos físicos, habrá también castigos mentales y espirituales. Uno de ellos es que en la tumba al incrédulo se le mostrará el lugar que estaba destinado para él en el Paraíso si obedecía a Dios, y esto incrementará su angustia y arrepentimiento cuando se dé cuenta de lo que ha perdido.

Áhmed (que Allah tenga misericordia de él) narró que Abu Sa’íd al-Judri (10577) dijo: “Yo fui a un funeral con el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), y él le dijo a la gente: “¡Oh, gente! Esta comunidad será probada en las tumbas. Cuando un hombre es enterrado y sus compañeros lo dejan, un ángel con un martillo en su mano llega y se sienta ante él, y le pregunta: “¿Qué opinas de Muhámmad?”. Si es un creyente, responde: “Doy testimonio de que no hay más divinidad que Dios y que él es Su servidor y Mensajero”. El ángel responde: “Has dicho la verdad”. Entonces una puerta del Infierno se abre ante él y el ángel le dice: “Este habría sido tu lugar si hubieras descreído de Dios. Pero como has creído en Él, éste es tu lugar”. Entonces una puerta al Paraíso se abre ante él y él querrá ir allí, pero el ángel le dirá: “Tranquilo”. Y su tumba será un lugar espacioso y apacible.

Pero si la persona es un incrédulo o un hipócrita, el ángel le preguntará: “¿Qué opinas de Muhámmad?”, él responderá: “No sé, sólo repetí lo que la gente decía”. El ángel le dirá: “No sabías y no seguiste a quienes sabían, entonces no fuiste guiado”. Entonces ante él se abrirá una puerta del Paraíso, y el ángel le dirá: “Este habría sido tu lugar en el Paraíso si hubieras creído en Dios, pero has sido un incrédulo, y Dios lo reemplazó por éste”. Entonces se abrirá una puerta del Infierno para él, y el ángel lo golpeará con el martillo y la persona lanzará un grito que será oído por toda la creación además de la humanidad y los genios”.

Algunas personas le dijeron: “Oh, Mensajero de Dios, cualquier persona que tenga enfrente a un ángel con un martillo en la mano se sentirá intimidada y se le trabará la lengua”. El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) respondió: “Dios le dará firmeza a los creyentes al hablar (Ibrahím, 14:27)”. Clasificado como auténtico por al-Albani en su comentario sobre el Libro de las Tradiciones (Kitab as-Súnnah), por Ibn Abi ‘Aasim, 865.


Estos son algunos de los castigos que sucederán a los pecadores en las tumbas. Le pedimos a Dios que nos conceda el refugio de todos los castigos de la tumba.

martes, 1 de septiembre de 2015

La historia de la gente del foso, el mago, el monje y el joven

Suhayb relató que el Mensajero de Allah (sallalahu aleihi wasalam) dijo: «Había un rey entre quienes os precedieron que tenía un mago. Cuando éste envejeció le dijo al rey: ‘He envejecido, envíame a un joven para que le enseñe la magia’. Y entonces le envió un joven para que le enseñase. Cuando iba por el camino se encontró con un monje, se sentó con él, escuchó su conversación y le asombró. Y así, cada vez que iba a ver al mago, pasaba junto el monje y se sentaba con él. Cuando llegaba ante el mago éste lo golpeaba (por su tardanza). Se quejó de ello al monje y éste le dijo: ‘Cuando temas (la reprimenda) del mago dile: ‘Es mi familia la que me ha retrasado’, y cuando temas de tu familia diles: ‘Es el mago el que me ha retrasado». Y así hacía, cuando un día llegó una bestia enorme y bloqueó el paso de la gente. El joven se dijo: ‘¡Hoy sabré quien es superior, si el mago o el monje!’.

Tomó una piedra y dijo: ‘¡Oh Allah!, si el asunto (1) del monje es más amado para Ti que el del mago, mata a esta bestia para que la gente pueda pasar’.
Y arrojó la piedra y la mató, y así la gente pasó.
Fue a ver al monje y le contó. Éste le dijo: ‘¡Hijito mío!, hoy tú eres superior a mí. Has alcanzado en este camino mío algo que no poseo, y ciertamente serás probado. Si eres puesto a prueba no los guíes hacia mí. Y el joven comenzó a sanar a los ciegos y a los leprosos y a curar a la gente de otras enfermedades. Cuando un cortesano del rey, que se había quedado ciego, supo de él fue a verlo con numerosos regalos y le dijo: ‘Todo esto será tuyo si me curas’. Pero el joven le contestó:

‘Yo no curo a nadie, es Allah El que cura. Si tú crees en Allah yo Le rogaré para que te cure’. Y él creyó en Allah y Allah lo curó. Volvió con el rey y se sentó donde solía hacerlo. Entonces el rey le preguntó: ‘
¿Quién te devolvió la vista?’ Dijo: ‘Mi Señor’. Replicó: ‘¿Es que tú tienes otro Señor que no sea yo?’
Dijo: ‘Mi Señor y tu Señor es Allah’. Entonces lo encarceló y lo torturó hasta que lo guió al joven. Lo trajeron y el rey le dijo: ‘¡Hijito mío!, me han comentado sobre tu (excelente) magia, que curas a los ciegos, a los leprosos y que haces esto y aquello’.

Dijo: ‘Yo no curo a nadie, es Allah el que cura’. Entonces lo encarceló y lo torturó hasta que lo guió al monje.
Fue traído el monje y se le dijo: ‘¡Renuncia a tu religión!’. Pero él se negó. Entonces pidió una sierra y poniéndosela en la mitad de la cabeza se la partió hasta que cayeron ambas mitades. Luego hizo traer al cortesano y le dijeron: ‘¡Renuncia a tu religión!’. Pero se negó.

Pidió nuevamente la sierra y poniéndosela en la mitad de la cabeza se la partió hasta que cayeron ambas mitades. Luego hizo traer al joven, y se le dijo: ‘¡Renuncia a tu religión!’.
Pero él se negó. Entonces lo entregó a un grupo de sus cortesanos y les dijo: ‘Llevadlo a tal montaña, subid con él y al llegar a la cima preguntadle si renuncia a su religión, si no lo hace arrojadlo (desde la cima de la montaña)’. Entonces lo llevaron y lo hicieron subir la montaña.

Y él dijo:
‘¡Oh Allah!, sálvame de ellos del modo que Tú quieras’. Entonces la montaña comenzó a temblar y todos se cayeron, (excepto él que) se volvió caminando hasta el rey.
El rey le preguntó: ‘¿Qué ha sucedido con tus acompañantes?’

Contestó: ‘Allah me ha salvado de ellos’. Entonces lo volvió a entregar a otros cortesanos suyos diciéndoles: ‘Partid con él, llevadlo en una embarcación y cuando lleguéis al medio del mar preguntadle si renuncia a su religión y si no lo hace arrojadlo en el mar’.

Cuando lo llevaban él dijo: ‘¡Oh Allah!, sálvame de ellos del modo que Tú quieras’. Entonces la embarcación se dio vuelta y se ahogaron, salvo él que volvió caminando hasta el rey.
Éste le preguntó:
‘¿Qué pasó con tus acompañantes?’
Contestó:
‘Allah me ha salvado de ellos’, y le dijo al rey: ‘Tú no podrás matarme hasta que hagas lo que yo te ordene’.

Él preguntó: ‘¿Y qué es?’ Dijo: ‘Debes reunir a la gente en una planicie y me debes atar al tronco de un árbol, luego debes tomar una flecha de mi carcaj, ponerla en el arco y luego decir:
‘En el nombre de Allah, el Señor del joven’, y luego me arrojas la flecha. Si lo haces así podrás matarme’.
Entonces reunió a la gente en una planicie, lo ató a un tronco, tomó una flecha de su carcaj, la puso en el arco y luego dijo: ‘En el nombre de Allah, el Señor del joven’, y arrojó la flecha que le dio en la sien, el joven puso sus manos sobre su sien, donde la flecha lo había herido, y murió.

Entonces la gente clamó: ‘¡Creemos en el Señor del joven!, ¡creemos en el Señor del joven!, ¡creemos en el Señor del joven!’. Y fueron ante el rey y le dijeron: ‘¿Qué piensas de lo que querías precaverte?
¡Allah ha hecho que se produzca aquello de lo que querías precaverte y temías (pues ahora creemos)!’.
La gente creía, entonces ordenó que se cavaran fosas en los caminos. Cuando estuvieron terminadas y se había prendido fuego en ellas le dijo a la gente: ‘El que no renuncie a su religión será arrojado en el fuego o se le dirá que salte en él’. Y así lo hicieron (con tal de no renunciar a su religión), hasta que llegó una mujer con su hijo y dudó en arrojarse, entonces su hijo le dijo: ‘¡Oh madre!, ten paciencia, pues estás en la verdad’».

XVIII • Sahih Muslim (7148)



(1) Es decir: su enseñanza, doctrina y grado espiritual.

jueves, 20 de agosto de 2015

¿CÓMO ES LA VIDA DEL INCRÉDULO EN LA TUMBA?

Cuando la muerte le llega al incrédulo, comienza a sentir los azotes del fuego infernal, entonces desea una segunda oportunidad y ruega que se le permita volver a vivir para hacer obras buenas, pero su súplica será en vano.

« Aquellos que no creen en la Otra Vida, siguen engañándose a sí mismos, hasta que, cuando le llega a uno de ellos la muerte, implora: ‘¡Oh, Sustentador mío! ¡Déjame volver, déjame volver para que pueda obrar rectamente allí donde antes fracasé!’ » (Corán 23:99-100)

La Ira Divina se cierne sobre esta alma incrédula y se le presentan ángeles de aspecto tenebroso:

Recibe agua hirviendo, heridas y múltiples tormentos (relato recopilado por Ibn Kazir e Ibn Mayah)

El alma del incrédulo, no podrá contemplar a su Señor, como el Profeta explica:

“Cuando el momento de la muerte del incrédulo se aproxima, él recibe la noticia de que el tormento está cercano, y que le llegará la retribución procedente de Dios, entonces, odia lo que ha de venir, odia el encuentro con Dios, y Dios odia encontrarse con él. » (Sahih Al Bujari)

Dijo el Profeta:

« Quien ama encontrarse con su Señor, Dios ama encontrarse con él, y quien detesta encontrarse con su Señor, Dios odia encontrarse con él » (Sahih Al Bujari)

El ángel de la muerte se sienta a la cabeza del incrédulo, muerto en la tumba y dice: ¡Oh alma incrédula! ¡Marcha a encontrar la ira de Allah! Y arranca con violencia el alma del cuerpo.

“¿Y quién puede ser más perverso que quien inventa una mentira acerca de Dios, o dice: ‘Esto me ha sido revelado,’ cuando no le ha sido revelado nada?, ¿o quién dice: ‘También yo puedo hacer descender lo que Dios ha hecho descender?’

Si pudieras ver a tales malhechores cuando se vean en la agonía de la muerte, y los ángeles extiendan sus manos: ‘¡Entregad vuestras almas! ¡Hoy seréis retribuidos con el sufrimiento de la humillación por haber atribuido a Dios lo que no es verdad, y por haber despreciado arrogantemente Sus mensajes!’” (Corán 6:93)

« Y si tan solo pudieras ver cuando Él haga morir a los que insisten en negar la verdad: los ángeles les golpearán en la cara y en la espalda, y dirán: “¡Saboread el castigo del fuego! » (Corán 8:50)

El alma perversa deja el cuerpo con grandes dificultades, arrancada violentamente por ángeles rudos [1]. El Ángel de la Muerte toma el alma y la pone en una bolsa tejida de pelo que emite un hedor pútrido y repugnante como el de un cadáver pudriéndose (más desagradable que el más hediondo encontrado en la tierra). Los ángeles toman el alma entonces y la interrogan: ¿quién es esta alma malvada? Y son respondidos: tal, el hijo de tal, pronunciando los peores nombres, más ofensivos que aquellos de los peores con los que fue nombrado en la tierra. Luego llega al cielo más bajo, encuentra una puerta y pide que se le abra, pero su pedido es rechazado.

Cuando el Profeta hablaba de estos eventos, recitaba del Sagrado Corán:

« En verdad, para quienes desmienten Nuestros mensajes y se burlan arrogantemente de ellos, no se abrirán las puertas del cielo; y no entrarán en el paraíso, como no entra una soga trenzada por el ojo de una aguja: pues así retribuimos a quienes están hundidos en el pecado. » (Corán 7:40)

Dios dirá: Qué el libro con las obras de esta alma sea enviado a lo más bajo de la Tierra.

El Profeta también recitaba:

« Quien somete su ser por entero a Dios, y además hace el bien, se ha asido en verdad al soporte más firme: y a Dios se remite el desenlace de todos los asuntos. » (Corán 22:31)

Entonces el alma es devuelta a su cuerpo, y se le presentan dos ángeles de aspecto severo, llamados Munkar y Nakir que la interrogan:

Munkar y Nakir: ¿Quién es tu Señor?

El alma: ahhh, ahhh, no lo sé.

Munkar y Nakir: ¿Cuál es tu religión?

El alma: ahhh, ahhhh, no lo sé.

Munkar y Nakir: ¿Qué nos dices de este hombre, Muhámmad que te fue enviado?

El alma: ahh, ahh, no sé.

Habiendo fallado en su interrogatorio, el alma malvada es golpeada con un martillo de hierro con una enorme violencia, cada golpe es como ser arrojado desde una alta montaña.

Entonces se escucha una voz desde el cielo:

Este ha mentido, preparad el infierno para él, abridle una puerta del infierno.

El suelo de su tumba se cubre del fuego del infierno y la tumba se achica hasta que lo deja triturado.

Entonces, un ser increíblemente feo, llevando los vestidos horrendos y emitiendo un olor apestoso viene al alma y dice: Eres afligido y degradado hoy por lo que antes negaste. El alma incrédula pregunta: ¿Quién eres tú, con tu aspecto horrible? Y el ser responderá: Yo soy tus malas acciones.

El incrédulo siente un terrible remordimiento, entonces se le muestra lo que habría sido su morada en el Paraíso, si hubiera vivido una vida virtuosa; un portal se abre para él todas las mañanas y por la tarde otro que le muestra su morada real en el Infierno. Allah menciona en Su Libro cómo las personas perversas como el Faraón están, en este mismo momento, padeciendo tal exposición desde dentro del sus tumbas:

« El fuego que se les había hecho contemplar en vano, mañana y tarde: pues el Día en que llegue la Última Hora, Dios dirá: ‘¡Haced que la gente de Faraón reciba el más severo de los castigos!’ » (Santo Corán 40:46)

Desesperados los incrédulos en sus tumbas claman: “¡Señor, no traigas la última hora, Señor, no traigas la última hora!”

Zaid Bin Zabit, el compañero del Profeta, narró que en una ocasión, pasaron por un lugar donde había tumbas de politeístas, y deteniendo su caballo, el Profeta dijo:

« Esta gente está siendo torturada en su tumba, yo pediría a Dios que vosotros pudieras oírlos suplicar, como yo y este caballo podemos oírlos. » (Sahih Muslim)

Notas:

[1] Al-Hakim, Abu Dawud, y otros.

sábado, 1 de agosto de 2015

La historia del espía del Daÿÿâl

(7028) ’Âmir ibn Sharahîl Al-Sha‘bî Sha‘b Hamdân relató que le preguntó a Fátima bint Qays, la hermana de Al-Dahhâk ibn Qays, que fue de las primeras Emigrantes: “Relátame un hadiz que sólo tú hayas escuchado del Mensajero de Allah (sallalahu aleihi wasalam)”.

Ella dijo: “Si tú quieres lo haré sin duda”.

Dijo: “Muy bien, relátamelo”.

Ella dijo: “Yo me casé con Ibn Al-Mugîrah, que en aquellos días era uno de los mejores jóvenes de Quraysh, y fue a la hora de la puesta del sol. (Los pasajeros) subieron en un pequeño bote y entraron en la isla.

Allí encontraron a una bestia muy peluda, de la que no se podía distinguir su frente de su espalda por la abundancia de pelo. Le preguntaron:

‘¡Ay de ti! ¿Quién eres?’ Contestó: ‘Soy Al-Ÿassâsah (el espía)’.

Dijeron: ‘¿Y quién es Al-Ÿassâsah?’

Dijo: ‘¡Oh gente!, id con aquel hombre en la ermita que está ansioso por conoceros’. Cuando nos mencionó a ese hombre temimos que fuese un demonio.

Fuimos rápidamente hacia la ermita, entramos en ella y nos encontramos con un hombre de buen porte, con sus manos atadas al cuello y sus piernas encadenadas hasta los tobillos.

Le preguntamos: ‘¡Ay de ti! ¿Quién eres?’

Dijo: ‘Pronto sabréis quien soy, pero antes informadme sobre vosotros’.

Dijeron: ‘Nosotros somos árabes, viajábamos en una embarcación, pero las olas nos empujaron a la deriva durante un mes y nos trajeron a tu isla. Subimos en un bote, y así entramos en esta isla donde nos encontramos con una bestia muy peluda de la que no podíamos distinguir su frente de su espalda, por la abundancia de pelo.

Le preguntamos: ‘¡Ay de ti! ¿Quién eres?’

Contestó: ‘Yo soy Al-Ÿassâsah’.

Preguntamos: ‘¿Y quién es Al-Ÿassâsah?’

Dijo: ‘¡Oh gente!, id con aquel hombre en la ermita que está ansioso por conoceros’. Entonces vinimos rápidamente hacia ti temiendo que fuese un demonio’.

Él dijo: ‘Informadme sobre las palmeras de Baysân’.

Dijimos:

‘¿Sobre qué asunto quieres que te informemos?’

Dijo: ‘¿Esas palmeras, tienen frutos?’

Le dijimos:

‘Sí’. Dijo: ‘Tengo dudas de que den frutos’.

Dijo:

Informadme sobre el lago de Tiberíades’.

Dijimos:

‘¿Sobre qué asunto quieres que te informemos?’

Preguntó: ‘¿Tiene agua?’

Dijimos: ‘Tiene agua en abundancia’.

Dijo: ‘Creo que pronto se secará’.

Dijo: ‘Informadme sobre la fuente de Zugar’.

Preguntamos: ‘¿Sobre qué asunto quieres que te informemos?’

Dijo: ‘¿Esa fuente tiene agua? ¿Sus habitantes riegan con el agua de la fuente?’

Le dijimos: ‘Sí, tiene mucha agua y sus habitantes riegan con su agua’.

Dijo: ‘Informadme sobre el Profeta de los gentiles. ¿Qué hizo?’

Dijeron: ‘Salió de Makka y se ha establecido en Yazrib (Medina)’.

Preguntó: ‘¿Los árabes lo han combatido?’

Dijimos: ‘Sí’.

Dijo: ‘¿Y cómo se las ha arreglado con ellos?’

Entonces le informamos que él había vencido a los árabes vecinos y que ellos se habían sometido.

El preguntó: ‘¿Eso ya ha sucedido?’

Dijimos:

‘Sí’.

Dijo: ‘Pues ciertamente lo mejor para ellos es obedecerlo. Os diré algo de mí mismo: yo soy el mesías (1) , y pronto se me permitirá salir. Entonces saldré y recorreré la tierra, y estaré cuarenta días en cada ciudad, excepto en Makka y Taybah (2), ya que ellas me han sido prohibidas; siempre que intente entrar a alguna de ellas habrá un ángel con una espada en la mano enfrentándome, y también habrá ángeles custodiando todos los pasajes que lleven a ellas’».

Luego el Mensajero de Allah (sallalahu aleihi wasalam), golpeando el púlpito con la punta de su bastón, dijo: «Esta es Taybah, esta es Taybah, esta es Taybah», es decir Medina. «¿Yo no os había relatado algo así?».

La gente dijo: ‘Sí’. «A mí me complace el relato de Tamîm ya que concuerda con lo que os he relatado respecto a Medina y Makka. ¡Cuidado!, (dijo que) él (el Daÿÿâl) está en el mar de Siria o en el mar del Yemen. Pero no, sino que está hacia Oriente, está hacia Oriente, está hacia Oriente ». Y señaló con su mano hacia el Este”. Ella dijo: “Esto lo memoricé del Mensajero de Allah (sallalahu aleihi wasalam)”.

Sahih Muslim

(1) El falso mesías.

(2) El Profeta (sallalahu aleihi wasalam) aclara luego que Taybah es Medina.

miércoles, 15 de julio de 2015

La virtud del ayuno durante los seis días del Shawwaal

Ayunar seis días del Shawwaal después del ayuno obligatorio del Ramadán es Sunnah Mustahabbah, no es wayib. Se les recomienda a los musulmanes que ayunen seis días del Shawwaal, y hay gran virtud en ésto y una recompensa inmensa. Aquel que ayune estos seis días tendrá grabada la recompensa como si hubiera ayunado un año completo, como fue informado en un hadiz sahih del Profeta (la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él). Abu Ayyub (que Allah esté complacido con él) informó que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) dijo:

“Para el que ayune durante el Ramadán y continúa ayunando seis días del Shawwaal, ésto será como si ayunara una vida entera”. (Narrado por Muslim, Abu Dawud, al-Tirmidhi, al-Nisaa’i y Ibn Maayah).

El Profeta (la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) explicó ésto cuando dijo: “El que ayune durante seis días después de (Eid) al-Fitr ha completado un año: (el que realice una buena acción (hasanah) obtendrá diez hasanah como ésta)”: Según otro informe: “Allah ha hecho para cada hasanah diez como ésta, entonces ayunar un mes es como ayunar durante diez meses, y ayunar seis días completa el año”. (al-Nisaa’i y Ibn Maayah.

Vea también Sahih al-Targhib wa’l-Tarhib, 1/421).

También fue narrado por Ibn Juzaymah con las siguientes palabras:

“Ayunar durante el mes del Ramadán trae recompensas multiplicadas por diez, y ayunar por seis días trae la recompensa de dos meses, y éste es el ayuno de un año entero”.

Los Hanbali y los Shaafi’i explicaron que ayunar durante los seis días del Shawwaal después del ayuno del Ramadán hace que esto sea como si él hubiera realizado los ayunos obligatorios durante un año entero, debido a la multiplicación de la recompensa se aplica también a los ayunos nafil, porque cada hasanah trae la recompensa de diez acciones similares.


Otro beneficio importante del ayuno de los seis días del Shawwaal es que subsana cualquier error de una persona cometido durante los ayunos obligatorios del Ramadán, porque nadie está libre de los errores o pecados que tienen un efecto negativo sobre el ayuno. El Día de la Resurrección, algunas de sus acciones nafil se tomarán para subsanar las fallas en las acciones obligatorias, como el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) dijo: "Lo primero por lo que una persona deberá rendir cuentas el Día de la Resurrección será su salaah (plegaria). Nuestro Señor, alabado y glorificado sea, le dirá a Sus ángeles – aunque Él sabe mejor- “Miren la salaah de Mi esclavo, si está completa o no”. Si es perfecta, será registrada como perfecta, si le falta algo, Él dirá: “Miren si Mi siervo hizo alguna plegaria voluntaria (nafil)”. Si hay plegarias voluntarias, Allah dirá, “Completen las acciones obligatorias de Mi esclavo con sus acciones voluntarias. Entonces todas sus acciones serán tratadas del mismo modo”. (Narrado por Abu Dawud).

lunes, 13 de julio de 2015

TIPOS DE ZAKAT EN RAMADÁN

Fidyah


La compensación por la falta de un ayuno para aquellos que no pueden ayunar debido a la mala salud, la discapacidad o el embarazo. Fidya usualmente consiste en alimentar a una persona pobre por cada día de ayuno no realizado. El precio por  Fidya ( ayuno perdido ) es de 5€ euros. Por mes  un completo no ayunado se debe pagar 150€

Kaffarah

Kaffarah: Compensación que hay que dar, si alguien deliberadamente sin motivo rompe el ayuno en Ramadán sin una razón válida. Para compensar, deben ayunar continuamente durante 60 días o si no son capaces de hacerlo, deben alimentar a 60 personas pobres a una precio de 5€ por persona.

Zakat al-Fitr

Zakat al-Fitr es un pago único que se hace una vez entre el primer día del mes de Ramadán y el primer día de Shawwal. Uno está obligado a pagar Fitrah o Fitrana unos días antes del Eid para que la persona que lo recibe puede comprar comida, ropa u otros artículos de necesidad y unirse a otros musulmanes en la celebración del Eid al Fitr.


Todos los musulmanes están obligados a pagar esto, independientemente de su edad, el estado o la riqueza. La cantidad de zakat por pagar es de aproximadamente 3 kg de alimentos básico en el país en cuestión o una cantidad de dinero que es el  equivalente al precio de los alimentos.

miércoles, 1 de julio de 2015

El acontecimiento del elefante

Este incidente ocurrió el mismo año que nació el Profeta, sallallaahu ‘alayhi wa sallam, aproximadamente en el 571 d.C. La historia está mencionada en la Sura número 105 del Corán. El Yemen se encontraba bajo el dominio de los abisinios, y Abraha Ibn As-Sabah actuaba como virrey. Abraha se percató de que la gente del Yemen se preparaba para visitar Meca, que Allah la honre, todos los años en la misma temporada. Por lo tanto, decidió construir una iglesia en San’a, capital del Yemen, y envió una carta a Negus, rey de Abisinia, informándole que estaba construyendo una gran iglesia para atraer la atención de la gente hacia ella y así desistieran de peregrinar hacia la Ka’bah. Un árabe de la tribu de Kinanah supo acerca de su plan y entró en la iglesia ensuciándola con eses fecales.

Abraha preguntó quién había realizado semejante acción y algunas personas le dijeron que fue una de las gentes de la Ka’bah. Abraha juró destruir la Ka’bah, informó a Negus de sus planes y le pidió que le enviara su enorme y fuerte elefante: Mahmud. Negus aceptó su petición.

Luego, Abraha procedió a invadir Meca con un numeroso ejército y algunos elefantes. Los árabes quedaron impresionados con este ejército, pero aun así lucharon contra él.

Las tribus árabes lucharon contra Abraha, desunidas, y fueron vencidas una a una. Luego, Abraha envió un emisario a ‘Abdul Muttalib, el líder de la Meca y abuelo del Profeta, sallallaahu ‘alayhi wa sallam, para informarle que había venido a destruir la Ka’bah. ‘Abdul Muttalib respondió: “No nos pondremos en su camino. Esta es la casa de Allah y de Su amigo Ibrahim. Si Decide protegerla, lo Hará porque es Su casa y un lugar sagrado”. Luego, se dirigió dónde Abraha, y debido a su buen semblante y belleza se ganó la simpatía de Abraha, quien lo trato bien. ‘Abdul Muttalib le pidió a Abraha que le devolviera 200 de sus camellos confiscados por el ejército. Abraha le dijo a su intérprete que le dijera a ‘Abdul Muttalib que lo admiraba, pero no entendía por qué estaba preocupado por sus camellos y no por la casa de sus ancestros, su honor y gloria. ‘Abdul Muttalib respondió: “Yo sólo soy dueño de los camellos, y la Ka’bah tiene su propio Señor que la Protegerá”. Abraha dijo: “Al-lah no Puede prevenirme de hacerlo”. ‘Abdul Muttalib dijo: “Haz como quieras”. Abraha ordenó a su ejército devolver los camellos a su dueño, quien por su lado informó a los Quraish del ataque y les ordenó dirigirse a las montañas circundantes para allí buscar refugio. ‘Abdul Muttalib se dirigió a la Ka’bah y suplicó diciendo: “¡Oh, Allah! Sólo a Ti pedimos ayuda y protección; el verdadero enemigo es aquel que muestra enemistad contra Ti y Tu Casa, Protégela pues”.

Cuando Abraha empezó a dirigirse contra la Ka’bah, algunos árabes tomaron por las orejas al elefante ordenándole arrodillarse porque se encontraba en territorio sagrado, y ocurrió que Mahmud se detuvo. Los abisinios hicieron su mejor esfuerzo por hacerlo ponerse de pie nuevamente, pero fue en vano. Cuando lo dirigían hacia el Yemen, el elefante caminaba, lo mismo ocurría si lo dirigían hacia Siria o el este. Pero se negaba a avanzar en dirección de la Ka’bah. Entonces, Allah Envió bandadas de pájaros del lado del mar; cada pájaro cargaba tres piedrecillas: una en cada pata y una en su pico. Los pájaros cubrieron toda el área y dejaron caer las piedrecillas. Los soldados escaparon, pero de nada les sirvió porque poco a poco iban pereciendo, desintegrándose por el poder de Allah. En cuanto a Abraha, escapó hacia el Yemen y en el camino iba perdiendo sus órganos uno a uno. Finalmente, pereció al rasgarse su pecho.


Esta historia fue mencionada en el Sagrado Corán, en la Sura 105, con las siguientes palabras (que se interpretan en español): {¿No has observado lo que hizo tu Señor con el ejército del elefante? Desbarató sus planes [de destruir la Ka‘bah], y Envió sobre ellos bandadas de aves que les arrojaron piedras de arcilla dura y les Dejó como heno comido [por el rebaño]. } [Corán 105:1-5]