sábado, 27 de mayo de 2017

DIETA DEL RAMADÁN


Este artículo provee consejos útiles para evitar los problemas comunes que surgen en el mes de Ramadán. Si se los sigue, uno estará en condición de llevar a cabo un ayuno confortable y de gozar enteramente de los beneficios espirituales del Ramadán.
Durante el sagrado mes de Ramadán, nuestra dieta no debería diferir mucho de la normal y debería ser tan simple como sea posible. La dieta debe ser tal que se pueda mantener el peso normal, ni perderlo ni ganarlo.
En vista de las largas horas de ayuno, se debería consumir alimentos de digestión lenta incluyendo alimentos que contengan fibra en vez de alimentos que se digieren rápidamente.
Los alimentos que se digieren lentamente duran hasta 8 horas, mientras que los que se digieren rápido duran sólo entre 3 a 4 horas. Los alimentos de lenta digestión son los que contienen granos, semillas como la cebada, avena, sémola, poroto, lentejas, harina y arroz integral. (Conocidos como carbohidratos complejos).
Los alimentos que se digieren rápido son todos aquellos que contienen azúcar, harina blanca, etc. (conocidos como carbohidratos refinados). Los alimentos que contienen fibra son los que contienen salvado, trigo, granos y semillas, vegetales como habas, arvejas, espinaca, fruta con cáscara, frutas secas especialmente higos, ciruela pasa, almendras, etc.
Los alimentos a ser ingeridos deberán ser bien balanceados, conteniendo alimentos de cada grupo, es decir, frutas, vegetales, carne/pollo/pescado, pan/cereales y productos lácteos. Las frituras no son saludables y deberían ser limitadas ya que causan indigestión, acidez y problemas de peso.

PARA EVITAR
La comida chatarra y grasosa. La comida con mucha azúcar. Uno no debe excederse en comer especialmente en el Suhur (la comida antes del amanecer). Se debe evitar demasiado té, ya que el té hace que la orina sea más abundante llevándose con ella importantes sales minerales que el cuerpo necesitará durante el día. Evitar los cigarrillos, si uno no puede dejar de fumar, debería cortarlo gradualmente unas pocas semanas antes del Ramadán. El fumar no es saludable y se debería dejar por completo.

PARA COMER
Los carbohidratos complejos son buenos para el Suhur con el fin de que el alimento dure más horas y uno se sienta menos hambriento. Los dátiles son una fuente excelente de azúcar, fibra, carbohidratos, potasio y magnesio. Las almendras son ricas en proteínas y fibra con menos grasa. Los plátanos son una buena fuente de potasio, magnesio y carbohidratos.

PARA TOMAR
Bastante agua o jugos de fruta, si es posible entre el Iftar (la comida a la hora de abrir el ayuno) y la hora de dormir, de manera que el cuerpo pueda ajustar los niveles de fluido a tiempo.

ESTREÑIMIENTO
El estreñimiento puede causar hemorroides, fisuras e indigestión con una sensación de hinchazón.
Causa: muchas frituras, poco agua y no mucha fibra en la dieta.
Remedio: decremento de carbohidratos refinados, incremento de consumo de agua, uso del salvado para hornear el pan.

INDIGESTION Y GASES
Causa: comer demasiado, mucha comida grasosa y chatarra, comida picante o muy condimentada, y alimentos que producen gases como los huevos, repollo, lentejas y refrescos gaseosos.
Remedio: no comer demasiado, tomar jugo de frutas o sólo agua, evitar las frituras.

LETARGO (presión baja de sangre)
Sudar demasiado, debilidad, cansancio, falta de energía, mareos, especialmente a causa de levantarse de pronto de una posición de sentado, palidez y sensación de desvanecerse son síntomas asociadas a la presión baja de sangre, con tendencia a ocurrir por la tarde.
Causa: poca ingestión de fluidos, decreciente consumo de sal.
Remedio: mantenerse fresco, incrementar el consumo de azúcar y sal.
Precaución: baja presión sanguínea debería ser confirmada haciendo una medición de la presión sanguínea cada vez que los síntomas se presenten. Las personas con alta presión sanguínea podrían necesitar que sus medicamentos sean ajustados durante Ramadan consultando a su doctor.

DOLOR DE CABEZA
Causas: La cafeína y el consumo de tabaco, el hacer muchas cosas en el día, la falta de sueño, hambre. Usualmente ocurre mientras el día transcurre y empeora para el final del día. Cuando está asociado a la baja presión sanguínea, el dolor de cabeza puede tornarse muy fuerte y puede causar nauseas antes del Iftar (desayuno).
Remedio: cortar la cafeína y el tabaco de manera lenta comenzando una o dos semanas antes de Ramadan. Mates y té libre de cafeína pueden ser substitutos. Reorganizar los horarios durante Ramadan para tener de esta manera un sueño adecuado.

POCA AZUCAR EN LA SANGRE
Debilidad, mareos, cansancio, poca concentración, sudar fácilmente, sentir temblores, incapaz de hacer actividades físicas, dolor de cabeza, palpitaciones, son síntomas de la falta de azúcar en la sangre.
Causas en los no diabéticos: tener demasiada azúcar en la sangre, es decir, tener carbohidratos refinados especialmente en Suhur (comida antes del amanecer). El cuerpo produce mucha insulina causando que la glucosa de la sangre caiga.
Remedio: comer algo en el Suhur y limitar los alimentos y bebidas que contengan azúcar.
Precaución: los diabéticos deberán ajustar su medicación durante Ramadán consultando a su doctor.

CALAMBRES MUSCULARES
Causas: consumo inadecuado de alimentos ricos en Calcio, Magnesio y Potasio.
Remedio: consumir alimentos ricos en minerales citados arriba. Por ejemplo: vegetales, fruta, lácteos, carne y dátiles.
Precaución: la gente medicada por alta presión arterial y gente con problemas de cálculos deberán consultar al médico.

ÚLCERAS PÉPTICAS, ACIDEZ, GASTRITIS HIATUS HERNIA
Los niveles altos de acidez en un estómago vacío durante Ramadan agravian todos los males citados arriba. Se presenta como una sensación ácida en el área estomacal y bajo las costillas, y se puede extender hasta la garganta. La comida picante o muy condimentada, el café y los refrescos gaseosos empeoran estas condiciones. Para controlar estos ácidos estomacales existen a disposición medicamentos. Las personas con úlceras pépticas y hernia hiatus deberán consultar a su médico antes del mes de Ramadan.

CÁLCULOS
Los cálculos pueden surgir en personas que no consumen mucho líquido, por eso, es esencial tomar líquido extra con el fin de prevenir la formación de las piedras.

DOLORES EN LAS ARTICULACIONES
Causas: Durante Ramadan, cuando el número de las oraciones (salah) se incrementa, la presión en las articulaciones de las rodillas en personas mayores y gente que sufre de artritis puede resultar en dolor, rigidez, hinchazón e incomodidad.
Remedio: ejercitar las extremidades inferiores antes de Ramadán para que estén preparados para el esfuerzo adicional. Pero estar físicamente apto permite un mejor desempeño, de esta manera una persona se acondiciona a hacer el salah con mayor soltura.

RAMADÁN


PREFACIO
 Alabado sea Allah señor del Universo y la paz y las bendiciones de Allah sean con él más noble de Sus Profetas y Mensajeros, Muhammad.
 Allah ¡Altísimo sea!, dijo:
 “En el mes de Ramadán se hizo descender el Corán, dirección para los hombres y pruebas claras de la Guía y del Discernimiento; así pues, quien de vosotros vea el mes, que ayune…”
 El Profeta Muhammad dijo:
 “El Islam ha sido edificado sobre cinco pilares: Atestiguo que no hay dios más que Allah y que Muhammad es mensajero de Allah, Cumplir con las oraciones, Pagar el zakat, ayunar el mes de ramadán y hacer la peregrinación.”

INTRODUCCION
 Alabado sea Allah (El Dios), Grandioso, Misericordioso y Dador por excelencia. Allah (El Dios) es Poderoso, Fortísimo y Rey. Es Benevolente, Generoso, Clemente y Misericordioso.
 Allah es merecedor de las más sublimes alabanzas, por sus bellas y magníficas características, Y debemos agradecerle enormemente, por sus mercedes otorgadas a nosotros.
 Agradecerle constituye más bendiciones que nos serán derramadas.
 Atestiguo que no hay mas dios que Allah, Único, no tiene socio alguno y es Soberano. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero, fue enviado a los genios y humanos.
 ¡Allah Nuestro!, Bendiga a Muhammad, a su familia, a sus compañeros y a todos los que siguen su camino hasta el Día de la Resurrección.
 Este es un opúsculo sencillo relacionado con el ayuno del mes de Ramadán.
 En él, el lector encontrará lo suficiente para saber algo sobre el mes sagrado musulmán. ¿Qué es el ayuno?, ¿Cuáles son los méritos del mismo?, ¿Quiénes son los que ayunan?, etc.
  
Méritos del Ayuno
  Es el mes de Ramadán en que ha sido revelado el Corán, guía de la gente y evidencia de la verdad pura.
 Es un mes que, sus primeros diez días son Clemencia, los siguientes a éstos, son Perdón divino, mientras que los últimos diez días son Liberación del Fuego Infernal.
 En los dos Sahih, Abu Hurairah (R.A.A.) dijo que el Profeta Muhammad (S.A.W.) dijo:
 “Con la llegada de Ramadán, las puertas del Paraíso se abren y las del Infierno se cierran y los demonios son encadenados.”
 Las Puertas del Paraíso se abren, porque son muchas las buenas obras que se desarrollan en este mes y las del Infierno se cierran por la escasez de pecados cometidos por los virtuosos y los demonios se amarran, es decir que no son capaces de realizar lo que habitualmente hacen fuera de Ramadán.
 En otro contexto, el Profeta Muhammad dijo:
 “Sabed que el mal aliento del ayunante es más aromático ante Allah que el perfume del almizcle.”
 Al estar el estómago vacío, se cambia el olor del aliento del ayunante, este “mal olor” en cuanto a la gente, es para Dios más dulce que el agradable olor del almizcle, porque es la consecuencia de la adoración.
 Las Hasanat en Ramadán se multiplican enormemente.
 El Mensajero de Dios (S.A.W.) dijo:
 “Cada buena obra que un hijo de Adán realiza, se le multiplica hasta diez veces y también hasta llegar a setecientas veces. Allah dijo salvo el ayuno es para Mí y Yo lo recompesaré por ello.”
 Esto implica que la multiplicación, en este caso, es innumerable.
 El mes de Ramadán es el mes del perdón.
 En los dos Sahih, Abu Huraira (Que Dios esté complacido con él) relató que el Profeta Muhammad (S.A.W.) dijo:
 “El musulmán que ayuna el mes de Ramadán por y para Dios, le serán borrados sus pecados.”
 El ayunante experimenta el goce dos veces: La primera vez al terminar su día de ayuno y quedar complacido, y otra vez más, al encontrarse con Allah.
 ¿Cómo se confirma el mes de Ramadán?
 La llegada del mes de Ramadán se verifica a través de dos formas:
 En Primer lugar, a través de la visión de la nueva luna. Al respecto, Allah dijo:
 “Quien de vosotros vea la luna, pues que ayune.”
 Y también, el Profeta Muhammad (S.A.W.) dijo:
 “Al ver la nueva luna, hay que comenzar a ayunar.”
 No es necesario que cada musulmán vea la luna, sino basta que un musulmán confiable la haya visto para empezar el ayuno.
 En segundo lugar: Completar el mes de Shaban.
 Es sabido que el mes lunar no pasa de treinta días, tampoco es menos de veintinueve días. Por ello, el Profeta Muhammad (S.A.W.) dijo:
 “Comenzad vuestro ayuno con la nueva luna y dejad de hacerlo una vez que aparezca la otra nueva luna. Si dudáis, entonces continuad ayunando a lo largo de treinta días. (Transmitido por Muslim).

¿Qué es el ayuno?
 Es la abstinencia total de ingerir comida, bebida y tener relaciones maritales, durante los días del mes de Ramadán, desde el alba hasta el ocaso
 Allah dijo:
 “Y comed y bebed hasta que se distinga el hilo blanco del hilo negro que es el alba. Luego completad el ayuno hasta la noche.”

 La posición que ocupa Ramadán en el Islam
 Ramadán es uno de los pilares del Islam. Allah dijo:
 ¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno como lo ha sido prescrito para las naciones anteriores, quizás cuidéis, así, la ley de Allah. Son días contados…”
 Y también dijo:
 “En el mes de Ramadán ha sido revelado el Corán, como guía a la gente y clara evidencia de la verdad pura, quien de vosotros sepa de la llegada del mes, pues que ayune.”
 El Profeta (S.A.W.) dijo:
 “El Islam ha sido construido sobre cinco pilares: El testimonio de la fe consiste en: No hay dios más que Allah y Muhammad es Mensajero de Allah. La realización de las Oraciones, el pago del Zakat, el ayuno de Ramadán y la Peregrinación.”
 Es menester señalar que el ayuno de Ramadán fue ordenado realizarlo, el día lunes del mes de Shaban, en el segundo año de la Hégira. Y el Mensajero de Dios ayunó a lo largo de nueve años, es decir todos los años que vivió tras la orden divina relacionada con el ayuno de Ramadán.

Condiciones del Ayuno
 Para ayunar, en primer lugar, uno tiene que ser musulmán, sano física y mentalmente y que haya llegado a la pubertad.
 El Profeta (S.A.W.) dijo:
 “Tres clases de personas son eximidas de toda responsabilidad religiosa: El demente hasta que se sane, el dormido hasta que despierte y el niño hasta llegar a la pubertad.” (Transmitido por: Abu Daud y otros).
 Para que el ayuno de la mujer sea correcto –según el Islam- debe ser realizado fuera del periodo menstrual y fuera del periodo después del parto.
 El Profeta (S.A.W.) dijo:
 “…Si se encuentra en la menstruación –la mujer- no reza ni ayuna.” (Transmitido por Al Bujarí).

Elementos que anulan el Ayuno
 1.-Tener relaciones maritales.
 Implica tener relaciones sexuales, en cualquier momento entre el alba hasta y el ocaso, esto es lo más grave y condenado. El ayunante, al tener relaciones maritales, rompe de inmediato su ayuno, fuese este obligatorio o voluntario. Si esto llegara a suceder durante las horas del ayuno, el musulmán tiene que pagar por esto; es decir tiene que liberar a un esclavo musulmán, si no puede, pues que ayune dos veces seguidos sin romper nunca su ayuno, a menos que exista días en que el ayuno es prohibido, como son los dos días del: Eid, o si el musulmán se enferma. Si no puede cumplir con el ayuno de sesenta días, pues que alimente a sesenta pobres. Para cada pobre 510 gramos de un buen trigo y si no hay trigo, puede hacerlo con arroz, teniendo en cuenta las medidas.

2.-Salida de semen.
 La salida de semen, producto de contacto, beso o masturbación, entre otros modos, anula de inmediato el ayuno. Porque esto es uno de los placeres y éxtasis y tanto el placer como el éxtasis deben ser dejados de lado, en los días de Ramadán, por y para Allah.
 En el Hadiz Al Qudsi, Allah, refiriéndose al ayunador, dijo:

“…deja de comer, de beber y se abstiene de los placeres por y para Mí.” (Transmitido por Al Bujarí).
 En cuanto a la eyaculación nocturna o tal vez, la salida de semen como consecuencia de pensamiento y nada más que pensamiento; esto no anula el ayuno, porque la eyaculación nocturna no está en manos del ayunante y el pensamiento es perdonado.
 Con respecto a este último, el Profeta (S.A.W.) dijo:
 “Allah ha perdonado a la gente de mi nación el pensamiento impuro que nunca llega a ser llevado a la práctica.”

 3.-Comer y beber.
 Llevar comida o bebida, sea lo que sea su procedencia, a la boca o nariz, anula tajantemente el ayuno.
 Allah dice:
 “Comed y bebed hasta que se distinga un hilo blanco de un hilo negro, o sea hasta la aurora, luego completad el ayuno hasta la noche.”

 4.-Todo lo que reemplaza lo que es comida y bebida.
 Son dos elementos:
 La transfusión de sangre porque todo alimento es convertido en sangre, dentro de la persona, y de este modo, el cuerpo se alimenta. Por ello anula el ayuno.
 Las inyecciones alimenticias porque beneficia al cuerpo. Pero, en cuanto a las otras inyecciones, sea a través de las venas o no, sin duda alguna no afecta el ayuno del musulmán.
 Sacar sangre dañina del cuerpo a través de ciertos cortes, en el mismo, con el objetivo de sanarse, conocido en árabe como: Alhiyamah, esto anula el ayuno.
 Al respecto, el Profeta dijo:
 “El ayuno del Hayim y del Mahyum es nulo.”

 5.-Vomitar voluntariamente.
 Sacar  lo que el estómago contiene, vía bucal anula el ayuno.
 El Profeta dijo:
 “Quien vomita sin querer, su ayuno es lícito y quien lo hace intencionalmente, su ayuno es rechazado.”

 6.-La menstruación y la sangre tras el parto.
 Tanto la sangre de la menstruación como la del parto anulan el ayuno.
 El Profeta dijo:
 “La mujer durante la menstruación no reza ni tampoco ayuna.”
 La mujer, al comenzar su menstruación, su ayuno pasa a ser nulo, sea esta menstruación en el comienzo del día, al final del mismo o poco antes del ocaso.
 Todos estos elementos que anulan el ayuno –salvo lo de menstruación y lo del parto- para que anulen realmente el ayuno, tienen que poseer tres requisitos:
 1.-Que el musulmán actúa a sabiendas.
 El musulmán que ignore la regla, como por ejemplo: Come sin saber que ya pasó la hora de Fayr, de todas maneras, su ayuno es correcto.
 2.-Que el ayunante esté consciente.
 Si se le olvida y actúa en este estado, de igual manera, su ayuno es lícito.
 Al respecto, el Profeta dijo:
 “El musulmán que por olvido y estando ayunando come o bebe, pues que siga ayunando, porque Allah le dio de comer y le dio de beber.”
 3.-Que actúe por voluntad propia.
 El musulmán que es obligado a anular su ayuno en contra de su voluntad, de igual modo, su ayuno es correcto.
 El Profeta dijo:
 “Allah ha perdonado a la gente de mi nación, la equivocación, el olvido y los que ellos cometen en contra de su voluntad.” (Transmitido por: Ibn Mayah y Al Baihaquí).


Reglas del Ayuno
 1.-El ayuno de Ramadán es una adoración de Allah sujeta a la intención An-niah antes del Fayr. La intención consiste en tomar la decisión a través del corazón para realizar el ayuno. Decirla verbalmente es Bidah (innovación). No es necesario renovar la intención cada noche de Ramadán. Es suficiente hacerlo al comienzo del mes.
 2.-As-siwak -es un palillo extraído de raíces de ciertos árboles y es utilizado para limpiar los dientes- es sunnah durante todo el mes de Ramadán.
 Aishah (R.A.A.) dijo:
 “He visto al Profeta (S.A.W.) utilizar As-siwak innumerablemente durante el día, en Ramadán.”
 3.-Si el musulmán es herido o sin querer, el agua le llega a la garganta, esto no afecta en nada el ayuno y puede seguir ayunando sin problemas.
 4.-Para el viajero es permitido no ayunar y recuperar los días que no ayuno, una vez que termine Ramadán, siempre y cuando el viaje cumpla con las condiciones establecidas –islámicamente hablando- que sea la distancia de hacer salat Qasr y que el musulmán haya pasado el límite de la ciudad y los edificios de la misma.
 5.-El enfermo le es permitido romper su ayuno si éste le causa daño o si necesita tomar remedios, recuperara los días no ayunados una vez que termine Ramadán.
 Si la enfermedad es incurable que no ayune más y que alimente, por cada día no ayunado, a un pobre de la comida habitual de la gente local (trigo o arroz) y que la medida sea la de un: Mud que es 510 gramos de un buen trigo o lo equivalente de otro alimento.
 6.-Las madres que amamantan y las embarazadas si temen por sus vidas o la de sus hijos tiene que dejar de ayunar y recuperaran los días no ayunados cuando puedan.
 7.-El anciano que no puede ayunar que no lo haga y que, por cada día no ayunado ofrezca un Mud de alimento a los pobres.

Las obras a realizarse en el mes de Ramadán.
 1.-Quiam al lail o sea: rezar por la noche voluntariamente.
 Allah dijo:
 “Y a los que se levantan para adorar a Allah prosternados y de pie.”
 Y dijo:
 “Sus costados se apartan de los lechos, invocado a Allah anhelando su recompensa y temiendo su castigo y de lo que los hemos agraciado gastan en aras del Señor. Ningún alma sabe lo que le será otorgado de delicia como recompensa por lo que hicieron.”
 En los dos Sahih, Aishah dijo que el Profeta (S.A.W.) en una de las noches –de Ramadán- rezó, en la mezquita y rezaron detrás de él algunos musulmanes; la noche siguiente se aumento considerablemente el número de los musulmanes que rezaban guiados por él, en la tercera y cuarta noche se juntó una numerosa cantidad de musulmanes, pero el Profeta (S.A.W.) no salió para liderarlos en la oración. Al día siguiente, dijo a sus compañeros:
 “He sabido de vuestra reunión, en masa, para rezar conmigo, pese a ello no salí por temor de que la oración por la noche –en Ramadán particularmente- les será obligatoria-“
 El Profeta (S.A.W.) dijo:
 “El musulmán que revive las noches de Ramadán rezando por y para Allah será perdonado de todos sus pecados.”
 En los dos Sahih se relató que Aishah (que Allah esté complacido con ella) fue consultada sobre el modo de la oración del Profeta (S.A.W.) en Ramadán. Contestó: Tanto en Ramadán como en los otros meses, no rezaba nada más que once Rakaat.
 Según Al Bujarí y de acuerdo con el relato de Ibn Abbas (R.A.A.) el Profeta (S.A.W.) rezaba trece Rakaat durante la noche.
 Las oraciones por las noches de Ramadán fueron denominadas:
 Salat At-Tarawih –Oración del descanso- porque los musulmanes las hacían muy largas, y cada vez que terminaban de hacer cuatro Rakaat, se sentaban a descansar.
 El hombre musulmán no debe dejar de hacer: Salat At-Tarawih para que así, gane la recompensa de Allah tampoco debe irse antes de que el Imam terminase esta oración y la del Witr también para obtener, de este modo, una recompensa completa consistente en innumerables Hasanat equivalentes a que hubiese rezado toda la noche.
 Al respecto, el Profeta Muhammad dijo:
 “El musulmán que comienza su oración y la termina junto con el Imam, Allah le registra para sí Hasanat como si hubiese rezado toda la noche.” (Transmitido por los autores de As-Sunan y catalogado correcto).
 Las mujeres musulmanas, de igual manera, pueden acudir a las mezquitas para realizar esta Salat siempre y cuando salgan, de su casa de acuerdo con las reglas islámicas, pues el Profeta (S.A.W.) dijo:
 “No impedís a las siervas de Dios el ingreso a las mezquitas.”
 Hay que recalcar que, los seguidores virtuosos del Profeta (S.A.W.) aplicaban estas reglas.
 La mujer musulmana debe irse a la mezquita vestida acorde con el Islam, sin perfumes, ni atavíos innecesarios y no debe elevar la voz ni exhibir sus encantos femeninos.
 Al respecto, Allah dijo:
 “Y que no muestren sus encantos salvo lo que de naturaleza se ve.”

 2.-Lectura del Corán.
 Allah dijo:
 “Los que leen el Libro de Allah establecen As-Salat y gastan de lo que les proveemos en secreto y públicamente, esperando un negocio que no tiene pérdida. Para que les pague la recompensa que les corresponda y los aumente su favor; es cierto que El es Perdonador y Agradecido.”
 Según el Sahih Al Bujarí, Suman ibn Af-fan (R.A.A.) relató que el Profeta Muhammad (S.A.W.) dijo:
 “El mejor de vosotros es el que aprende el Corán y después lo enseña.”
 En los dos Sahih, Aishah (R.A.A.) dijo que el Profeta (S.A.W.) dijo:
 “El musulmán que es hábil en la lectura del Corán, estará junto con los virtuosos y generosos y el que le es difícil la lectura del Corán, tendrá dos recompensas.”
 La primera recompensa es por la lectura en sí, mientras que la segunda recompensa es por la dificultad causada por leer de un modo óptimo.
 Según el Sahih de Muslim, relató Abu Imamah (R.A.A.) que el Profeta (S.A.W.) dijo:
 “Que lean el Corán, porque el Día de la Resurrección vendrá a interceder a favor de los suyos.”
 Abdullah Ibn Masuud relató que el Profeta (S.A.W.) dijo:
 “El musulmán que lee una sola letra del Libro de Allah, tendrá una Hasanat y ésta se multiplica por diez. No digo que Alif, Lam, Mim, es una sola letra, sino cada uno de éstas es letra.” (Transmitido por: At-Tirmidi y catalogado: Bueno y Correcto).

3.-El esfuerzo en los diez últimos diez días de Ramadán y Lailatul Qadr.
 Allah dijo:
 “Es cierto que hemos hecho descender el Corán en la noche del Decreto. ¿Y cómo hacerte saber qué es la noche del Decreto? La noche del Decreto es mejor que mil noches.”
 Y dijo:
 “Lo hicimos descender en una noche bendita; en verdad somos advertidores. En ella se distribuye todo asunto sabio.”
 La noche del Decreto goza de muchas virtudes, de las cuales citamos las siguientes:
 En ella Allah, hizo descender el Corán que es guía para la humanidad y razón de la felicidad en este mundo y en el Otro.
-Es mejor que mil meses
-En ella, los ángeles descienden y cuando ellos lo hacen, traen el bien, las bendiciones y la misericordia de Allah.
-Es noche de Paz. En la misma, el siervo de Dios se salva del castigo gracias a su obediencia a Dios.
-Revivir esta noche, por y para Allah, es motivo del Perdón divino.
 La noche del Qadr –Decreto- se encuentra en las últimas noches de Ramadán.
 Al respecto el Profeta (S.A.W.) dijo:
 “Buscadla en las últimas diez noches de Ramadán.”
 Es más próxima a ser las noches impares que las pares y en las últimas siete noches que el resto y en la noche vigésima séptima. La noche del Decreto no es fija todos los años, sino variable. A veces es la noche veintisiete, en un año, pero en el otro es la del veintinueve y en el tercero, es la del veinticinco. Todo esto de acuerdo con ordenes divinas.
 Al respecto, el Mensajero de Allah (S.A.W.) dijo:
 “Tratad de encontrarla en las últimas nueve noches, en las últimas siete o en las últimas cinco.” (Transmitido por: Al Bujarí).
 Este último es recalcado en todos los hadices correctos, en cuanto al tiempo de la noche del Decreto.
 Allah no nos dio a conocer con exactitud la noche del Decreto para que el musulmán se esforzase al máximo durante Ramadán y especialmente durante los últimos diez días del mismo. Por ello, el Profeta (S.A.W.) al ver acercarse los últimos diez días de Ramadán, abandonaba todo contacto con sus mujeres, pasaba todas las noches rezando y hacía levantar a los miembros de su familia para las oraciones.
 En cuanto a las súplicas que podemos hacer en esta noche, no hay nada mejor que lo que dijo el Profeta al ser preguntado por Aishah (R.A.A.):
 “Si yo llego a enterarme que estoy en la Noche del Decreto, ¿Qué debo decir? Respondió: Di: ¡Allah Nuestro!, Tú eres Perdonador, amas el Perdón, Perdónanos.”

4.-Al Itikaf. Es la permanencia en las mezquitas para adorar a Allah ¡Altísimo sea!. El Profeta (S.A.W.) hacía Al-Itikaf y continuó haciéndolo en los últimos diez días de Ramadán hasta tu fallecimiento.

5.-Al-Umrah. Es la visita a la Casa sagrada de Allah, cumpliendo con la corrida entre As-Safa y Al-Maruah y haciendo la circunvalación alrededor del Cava.
 El Profeta (S.A.W.) dijo:
 “Hacer Umrah en Ramadán es equivalente a una peregrinación conmigo.” (Transmitido por: Abu Daud).

Conductas durante el Ayuno
 Entre las conductas, se encuentra la adoración a Allah sea esta adoración verbal o corporal.
 La más importante de estas adoraciones es: As-salat.
 Es uno de los pilares del Islam, viene después del testimonio de fe. El dejar de cumplir con As-salat constituye una razón para recibir el castigo de Dios y además es totalmente contrario a: At-taqua que es el cuidado de la ley de Allah y el espeto a sus órdenes.
 Allah dijo:
 “Después les sucedió una generación que abandonó As-salat y siguió las pasiones; pronto encontrarán su castigo infernal. Excepto los que se retractaron, creyeron y obraron con rectitud, pues ellos entrarán en el jardín y no se les hará injusticia en nada.”
 Entre las conductas del musulmán en Ramadán, se encuentra la lejanía de todas las prohibiciones que tanto Allah como Su Profeta nos han advertido.
 Está también el no mentir, no hablar mal de otro durante su ausencia, conocido como: Alghaibah. No propagar: An-namimah, es decir: llevar las palabras de una persona a otra con el ánimo de sembrar la discordia entre sí.
 Alejarse totalmente del engaño, de la música, sea cual será su origen, y es más fuerte aún su prohibición sí es acompañada por canciones que despiertan en la persona ciertas pasiones y realizadas por cantantes de bellas voces,
 Allah dijo:
 “Hay gente que compra palabras frívolas para extraviar del camino de Allah sin conocimiento y las toman a burla. Esos tendrán un castigo infame.”
 Ibn Masud (R.A.A.) al ser consultado sobre esta aleya, dijo:
 ¡Juro por Allah que no hay dios más que ÉL!, que esto se refiere al canto.
 El Profeta (S.A.W.) nos advirtió del canto y lo relacionó con el adulterio, dijo:
 “Surgirá gente de mi nación que encontrará lícito el adulterio, el uso de la seda, el uso de la música y el consumo del alcohol.” (Transmitido por: Al Bujarí).
 El musulmán debe, entonces, alejarse de todas las prohibiciones, porque anulan el  ayuno o por lo menos disminuyen la recompensa divina.
 Entre las conductas del ayuno, está, también, As-sahur, es decir comer antes del comienzo del ayuno y es antes del Adhan del Fayr.
 Al respecto, el Profeta (S.A.W.) dijo:
“Lo que distingue nuestro ayuno del de la gente del Libro, es: As-sahur.”
 Y dijo:
 “Comed As-sahur porque en el está la bendición.”
 Y dijo:
 “En As-sahur está toda la bendición, que no lo dejen aunque sea solamente un sorbo de agua, porque Allah y los ángeles rezan por los que realizan As-sahur.” (Transmitido por el Imam Ahmad y Al Munziri dijo es de una cadena de transmisión sólida).
 Entre las conductas apreciadas, está apresuramiento para romper el ayuno, una vez su lapso predeterminado se acabe.
 Sahl Ibn Saad (R.A.A.) dijo que el Profeta (S.A.W.) dijo:
 “La gente seguirá bien siempre y cuando se apresure en el momento de romper el ayuno.”
 También es recomendable leer el Corán, hacer Dhirk –recordación- y realizar súplicas al Señor-
 Ibn Juzaimah e Ibn Hab-ban dijeron que el Profeta (S.A.W.) dijo:
 “Existen tres clases de personas que Allah no rechaza sus súplicas: El ayunante hasta que termine su ayuno, un Imam justo y la súplica del oprimido.”
 También hay que hacer caridad y practicar la benevolencia con los demás.
 De acuerdo con los dos Sahih. Ibn Abbas (R.A.A.) dijo:
 “El Mensajero (S.A.W.) era el más generoso entre la gente y lo era aún más en Ramadán cuando se encontraba con Gabriel para estudiar –con él- el Corán. El Mensajero (S.A.W.) al encontrarse con Gabriel era más generoso que el buen viento.”
 Su generosidad era múltiple, a veces otorgaba el saber, sacrificaba a sí mismo o su dinero para solucionar los problemas de la gente y alimentar a los hambrientos. El Profeta ayudaba a los adoradores y mucho más.

Vida de virtuosos durante Ramadán
 Allah dijo:
 “Los siervos del Misericordioso son aquéllos que caminan por la tierra humildemente y que cuando los ignorantes les dirigen la palabra, dicen: Paz. Y los que pasan la noche postrados y en pie, para complacer a Allah.”
 El Profeta (S.A.W.) y sus compañeros posteriormente revivían las noches.
 Aishah (R.A.A.) dijo:
 “No dejes de rezar por las noches, pues, el Mensajero de Allah (S.A.W.) no lo dejaba y a veces al sentirse enfermo o cansado, rezaba sentado.”
 Omar Ibn Al Jat-tab (R.A.A.) rezaba por las noches y a la medianoche despertaba a los suyos para rezar diciéndoles: As-salat, As-salat y les recitaba esta aleya coránica:
 “Ordena a tu gente As-salat y persevera en ella. No te pedimos sustento, Nosotros te sustentamos. Y el buen fin pertenece al temor de Allah.”
 Los virtuosos ofrecían el alimento y para ellos, ocupaba un elevado lugar más que ciertas Ibadan –adoraciones- más aún a veces estando ellos mismos estaban en ayuno ofrecían, a los demás, los que tenían para sí. Entre éstos, se encuentra:
 Ibn Omar, por ejemplo, rompía su ayuno junto con los pobres y necesitados y al saber que algún miembro de su familia cerró las puertas para impedir el ingreso de los pobres, seguía ayunando y no comía por la tristeza causada.
 Omar Ibn Al Jat-tab (R.A.A.) dijo:
 El Mensajero de Allah (S.A.W.) nos ordenó gastar nuestro dinero en aras de Allah, yo poseía dinero, me dije: Hoy puedo ganarle a: Abu Bakú y llevé la mitad de mi dinero donde el Profeta, él me dijo:
 -¿Qué dejaste para tu familia?-
 La otra mitad. Le conteste.
 Abu Bakú llevó todo lo que tenía y al ser preguntado –por el Profeta de Dios- a cerca de lo que dejó para los suyos, respondió:
 Les dejé bajo el cuidado de Allah y de Su Mensajero.
 Omar comentó diciendo: Nunca pude ganarle a Abu Bakr.
 Az-zuhari –Que Allah se apiade de su alma- al recibir el mes de Ramadán, decía: Es el mes de la recitación del Corán y del alimento a los pobres.
 Malik –Que Allah se apiade de él- al recibir el mes de Ramadán, dejaba de leer los hadices y abandonaba las sesiones del saber y comenzaba a leer el Corán mirando en el: Mushaf.
 Catada –Que Allah se apiade de él- fuera del mes de Ramadán, completaba la lectura del Corán cada siete días y en Ramadán lo hacía cada tres días, pero en los últimos diez días, lo hacía, ya, cada noche.
 Ibrahim An-najli –Que Allah se apiade de él- completaba la lectura de todo el Corán- durante Ramadán- cada tres noches y en los últimos días, lo hacia cada dos noches.
 Al-Asuad –Que Allah se apiade de él- Leía el Corán completo cada dos noches a lo largo de Ramadán.

 Zakat Al Fitr
 Allah ¡Altísimo sea!, prescribió: Zkat Al Fitr –es un modo de purificar su ayuno- antes del término del mes de Ramadán y antes de la oración del: Eid. En ella –Zkat Al Fitr- hay beneficios para los pobres y conservación de su dignidad en los días de la fiesta. De este modo, pueden participar, realmente, en las celebraciones del: Eid y junto con los ricos festejan jubilosamente.
 Zakat Al Fitr es una demostración de generosidad y hermandad y es una manera de agradecer a Allah, por habernos ayudado para cumplir con el ayuno de los días de Ramadán y con las oraciones nocturnas del mismo mes.
 Es una obligación a todo musulmán: Mayor, menor, hombre, mujer, libre o esclavo –cuando existía la esclavitud-.
 Abdullah Ibn Omar (R.A.A.) dijo:
 “El Mensajero de Allah ordenó Zakat Al Fitr consistente en: Saa –es una medida, equivalente a 2,5 kilogramos aproximadamente- por persona, sea este Saa de dátiles o de cebada.”
 Zakat Al Fitr tiene que ser alimento comestible para humanos, sea éste trigo, arroz, pasas o leche en polvo.
 Abu Saíd Al Judarí (R.A.A.) dijo:
 “Durante la vida del Profeta (S.A.W.), solíamos hacer nuestro Zakat Al Fitr del alimento de la época y éste era: Saa de cebada, leche en polvo y dátiles.” (Transmitido Al Bujarí).
 Su tiempo:
 Una vez el sol se pone del último día de Ramadán, hay que pagar este tipo de: Zakat. También se puede pagar antes de: Salat Al Eid. Este último es lo mejor, siempre que se puede. De igual modo, se puede realizar uno o dos días antes del: Eid.
 Al concluir, quisiera decir a mis hermanos que el mes de Ramadán está a favor nuestro o en contra, esto de acuerdo a las acciones realizadas en el mes. Quien –de vosotros- ha obrado bien, que agradezca a Allah y que espere una gran recompensa y quien no, que se vuelva a Allah, porque Allah perdona a los arrepentidos.
 Rogamos a Allah para que nos dé fuerzas para recordarle, agradecerle y adorarle como corresponde. Y que nos otorgue vida para ayunar el mes de Ramadán. Y que al término de este mes nos habrá perdonado y nos habrá liberado del infierno.

domingo, 23 de abril de 2017

EL VIAJE NOCTURNO Y LA ASCENSIÓN (AL-ISRÂ WA L-MI‘RAŶ) DEL PROFETA MUHAMMAD (SWS)




La vigésimo séptima noche del mes lunar de Raŷab es aprovechada por los
musulmanes para conmemorar uno de los sucesos más importantes y extraordinarios en la vida de Sidnâ Muhammad (s.a.s.): su Viaje Nocturno (Isrâ) que lo llevó en un instante de Meca a Jerusalén y la Ascensión (Mi‘râŷ) al más elevado de los cielos.
 Se designa con el término Isrâ el viaje nocturno que Allah hizo emprender al Profeta (s.a.s.) y que lo llevó desde la Mezquita Haram de Meca a la Mezquita Más Remota (al-Másŷid al-Aqsà), el Templo de Salomón en Jerusalén. Desde ahí, Sidnâ Muhammad (s.a.s.) ascendió por los diferentes cielos alcanzando alturas que no son dadas a imaginar ni a hombres ni a genios. Este segundo viaje en vertical recibe el nombre de Mi‘râŷ.
 En sus Sahîh, al-Bujâri y Muslim narran las líneas generales del Isrâ y el Mi‘râŷ: El Profeta (s.a.s.) montó sobre un animal de naturaleza mística (al-Burâq), más grande que un asno pero menor a un mulo y cuyo paso alcanzaba los límites de la vista... Entró en la Mezquita al-Aqsà, y ahí realizó un Salât de dos rak‘as. A continuación, el Ángel Ŷibrîl le dio a elegir para beber de dos recipientes, uno contenía vino y el otro leche (el vino aún no había sido prohibido), y Muhammad (s.a.s.) escogió el que contenía leche. Ŷibrîl le dijo: “Has acertado en la naturaleza primordial (fitra)”. Después, Ŷibrîl lo condujo al primer cielo, luego al segundo, al tercero,... hasta el Azufaifo del Límite (Sidrat al-Muntahà), que marca el final del séptimo cielo y es la frontera para las criaturas. Muhammad (s.a.s.) avanzó, y Allah “le mostró lo que le mostró”... Durante esa Noche, fue impuesta a los musulmanes la práctica del Salât cinco veces al día. En un primer momento, fueron dictados cincuenta Salât-s, distribuidos a lo largo de la noche y el día, pero su número fue reducido finalmente al de cinco, valiendo cada uno de ellos por diez.
  Al día siguiente, una vez vuelto a Meca, el Profeta (s.a.s.) describió a la gente lo que acababa de vivir. Los idólatras se trasmitieron el relato y lo acogieron entre burlas. Incluso algunos lo desafiaron a describir los restos del Templo de Salomón, ya que había estado en él. Durante su visita a Jerusalén, Sidnâ Muhammad (s.a.s.) no se había fijado en los detalles, y no pudo responder al principio. Al-Bujâri y Muslim continúan su narración con las siguientes palabras del mismo Profeta: “Cuando los qurashíes me desmintieron, fui al interior del recinto de la Kaaba, y ahí Allah me hizo ver de nuevo el Templo de Jerusalén. Salí y se lo describí tal como había aparecido bajo mi mirada”. A pesar de ello, los idólatras siguieron afirmando que Sidnâ Muhammad (s.a.s.) mentía o había sido víctima de una alucinación.
 Los idólatras acudieron ante Abû Bakr, cuya sensatez y prudencia valoraban, y le contaron lo que andaba diciendo Muhammad, de quien se había convertido en seguidor. Esperaban que él se echara atrás y abandonara al Profeta, pero en lugar de ello, él dijo: “Yo digo que sus palabras son verdaderas, y lo sostendría aunque fuera más lejos en sus afirmaciones”. Por ello, Abû Bakr, que luego sería el primer califa del Islam, recibió el sobrenombre de as-Siddîq, el que confirma a Muhammad (s.a.s.).

 Ese mismo día, Ŷibrîl volvió a mostrarse a Muhammad (s.a.s.) y le detalló los actos que debían realizarse durante el Salât y su horario, quedando
definitivamente establecido. Antes de esta institución, Sidnâ Muhammad (s.a.s.), siguiendo la tradición de Abraham, realizaba dos rak‘as al amanecer y otras dos al atardecer, en dirección hacia Jerusalén. Jerusalén siguió siendo la Qibla de los musulmanes durante algún tiempo, hasta que el Corán, tras la Hégira, ordenó orientarlo hacia la Mezquita Haram de Meca.




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La Ascensión del Profeta Muhammad (sws)


El mi'raj, el viaje celestial de Muhammad(sws), es uno de los acontecimientos más relevantes de su misión profética, o de sus milagros. De esta experiencia interior no habló mucho, pues muy pocos eran los que podían percibir cuál era su naturaleza real. Así, se discutió en vano para saber si este viaje se llevó a cabo fisicamente o tan sólo en espíritu. Los que creían en un viaje físico no comprendían que el mi'raj era una visión, no un sueño, luego una experiencia mucho más fuerte que cualquier experiencia sensible, como lo sugiere el dicho: "Los hombres están soñando; cuando mueren despiertan". Parece ser que también dijo que estaba entre el sueño y la vigilia cuando el ángel fue a su encuentro. Aisha, su mujer, afirmaba que su cuerpo había permanecido en el mismo lugar.

Lo que hemos de retener es que el mi'raj, pese a las apariencias, nada tiene de relato

El Enviado de Dios, con él sea la paz, dice: El Arcángel Gabriel (1) apareció y me sacó del sueño. Me llevó a la fuente Zemzem y me hizo sentar. Me abrió el vientre hasta el pecho (2), y con sus propias manos me lavó las entrañas con agua de Zemzem (3). Con él estaba el arcángel Miguel, que sostenía un barreño de oro que contenía fe y sabiduría. Gabriel llenó con ellas mi pecho, y luego cerró la herida de tal modo que mi pecho quedó como estaba antes, sin que por todo ello sintiera yo el menor dolor. Entonces me ordenó que hiciese mis abluciones y me dijo que fuese con él. Le pregunté que a dónde, y respondió: "A la corte de nuestro Dios, el Señor del universo y de las criaturas".de las mil y una noches, sino que es el prototipo del ascenso del alma al mundo espiritual. Muchos místicos musulmanes han seguido más o menos la Vía trazada por el Profeta en el otro mundo. El caso más famoso es el de Abu Yazid al-Bistami, de quien se dice que, llegado al Loto del Limite, rechazó todas sus visiones como vanas ilusiones, a fin de acceder a Dios sólo, "volverse" a Dios.

Hay también los conocidos textos de 'Attar (El lenguaje de los Pájaros) y Sohrawardi (Relato del Exilio Occidental). En estos tres casos, el sujeto se describe a sí mismo en forma de un pájaro que vuela a los mundos suprasensibles. En Europa se conocieron muy pronto tradiciones del mi'raj por la traducción que se hizo al latín con el título de "Libro de la Escala". Este texto suscitó muchos relatos del mismo tipo, el más célebre de los cuales es la Divina Comedia de Dante.

La versión de la que proponemos aquí una traducción está sacada de una obra persa del siglo XII (520H) de 'Abdol Fazi Rashidoddín Meybodi, discípulo del famoso sufí Ansari, y se titula Kash ol-Asrar wa 'oddat al-abrar, más conocido con el título de Tafsir-e Khwaja 'Abdullah Ansarí (Editado por ‘Ali Asqar Hekmat, Teherán, Ibn Sina, T. V., 1338-9 h.). Se trata de una compilación de diversas tradiciones referidas por Anas Ibn Malik, Abu Sa'id Khadari, Abu Hureira, 'Aisha, ibn Abbas, etc., ordenadas y enlazadas para que constituyan un relato homogéneo (no obstante, hemos aplicado al relato algunos recortes menores a fin de aligerar ciertos pasajes de autenticidad dudosa o de interés secundario).

Por supuesto, ningún relato del mi'raj del Profeta tiene valor de testimonio seguro y completo. El Corán evoca el acontecimiento de manera lacónica, y, como para compensar ese silencio, los transmisores de tradiciones han añadido muchos detalles, tomados de otras tradiciones del Profeta.

Tomó entonces mi mano y me sacó fuera de la mezquita. Allí vi a Alborac, que estaba entre Safâ y Marwa (4). Era un cuadrúpedo parecido a un asno o una mula. Su cara era semejante a la de una mujer; tenía orejas como de elefante, unas crines como las de un caballo, patas parecidas a las del camello, cola de caballo y unos ojos como el planeta Venus; su lomo era de rubí escarlata, su vientre de esmeralda verde, y su pecho de perla inmaculada; tenía dos alas hechas de joyas resplandecientes, y llevaba en el lomo una silla tejida de oro y seda del paraíso. Gabriel dijo: "Oh Muhammad, siéntate en la montura que llevó a Abraham en peregrinación a la Kaaba" (5).

En cuanto le puso la mano en el lomo, Alborac se apartó. Gabriel la agarró de las crines, y oí un murmullo de perlas y rubíes. Entonces dijo Gabriel: "Cálmate, Alborac, y tranquilízate; ¿no conoces a Muhammad? Por Dios el Único, nunca profeta más querido por Dios se sentará en tu lomo". Cuando Alborac hubo oido sus palabras, sudó de confusión, agachó la cabeza y se echó en el suelo en señal de sumisión. Gabriel me sujetó al estribo para hacerse montar, y Miguel arregló mis ropas.

En camino, Gabriel iba a mi derecha, Miguel a la izquierda, y, delante, Rafael sujetaba las riendas. Alborac avanzaba a una velocidad prodigiosa sin dejar de comportarse según mi deseo; quería yo que avanzase, avanzaba; que saltase, saltaba; que se detuviese, se detenía.

Durante aquel largo camino oí una llamada que venía del lado derecho: "¡Muhammad, detente, he de hacerte una pregunta!". Por tres veces me llamaron, pero yo no hice caso y seguí mi camino. Por el lado izquierdo oí tres veces la misma llamada: "¡Oh, Muhammad, hay una pregunta para el Profeta!". Y otra vez pasé de largo sin ocuparme de aquello. Cuando estuve más lejos, vi a una anciana cubierta de joyas que decía: "¡Oh Muhammad, ven hacia mí!". No le presté atención y continué. Entonces pregunté: "Gabriel, ¿qué era la llamada que oí a la derecha?". Respondió: "Era la invitación de los judíos. Si hubieses acudido, tu pueblo habría sido el de los judíos. Y la llamada que oíste a la izquierda era la de los cristianos; si hubieses acudido, tu pueblo habría sido el de los cristianos. Y la anciana que has visto, con sus joyas y ornamentos, era el mundo. Si hubieses ido hacia ella, tu comunidad habría escogido el mundo en vez de la vida eterna" (6).

Llegué a un palmeral, y Gabriel me dijo: "Desmonta y haz la oración". La hice, y luego me dijo que aquel país era Yatrib (7). Después, llegué al desierto, y también allí me ordenó desmontar y hacer la oración ritual. Y me preguntó: "¿Sabes qué lugar es éste?". Dije yo: "Dios es más sabio". Respondió: "Es Medina, y allá están el Sinaí y la zarza en llamas". Después de esto llegue a una extensa llanura donde había fortalezas. Me dijo que hiciera la oración, cosa que hice, y luego me contó que aquel lugar era Belén, donde nació Jesús. En aquel momento tuve sed, y vi un ángel que llevaba tres copas, en una había miel, en otra leche, y en otra vino. Me dijo: "Escoge y bebe lo que quieras". Tomé leche y un poco de miel. Gabriel dijo: "Por tu naturaleza y la de tu pueblo, sientes inclinación por lo sano y lo bueno. Mas si hubieses bebido vino, habrías cometido una falta contra tu pueblo y vuestra naturaleza" (8). Y los ángeles proclamaron: "Salud a Ti, oh Primero, oh Último, oh Resurrector" (9).

Después de esto, vi un país triste, angosto y sombrío. De allí pasé a cruzar un país risueño, amplio y claro. Le pregunté a Gabriel: "¿Qué país era aquel, y cuál es éste?". "Aquél era el infierno, y éste el paraíso". Luego me tomó Gabriel de la mano y me llevó a una roca.

Llamó a Miguel, y Miguel llamó a todos los ángeles por sus nombres, para que hiciesen descender el mi'raj desde el paraíso hasta el cielo de este mundo, y desde el cielo de este mundo hasta Jerusalén. Y el mi'raj era semejante a una escala (10) con un extremo apoyado sobre la roca y el otro de crisolita verde. Y sus escalones, uno de oro, otro de plata, otro de rubí, y, luego, de esmeralda, y de perla.

Gabriel me puso en el primer escalón, y vi mil ángeles que cantaban la gloria de nuestro Señor muy amado, y cuando advirtieron mi presencia, me alabaron, y se acercaron a mí, anunciándome el paraíso para mi comunidad. Subí luego al segundo escalón, y vi dos mil ángeles de la misma clase; en el tercer escalón vi tres mil, y así sucesivamente hasta cincuenta y cinco escalones. Cuando llegaba a un nuevo escalón, los ángeles se multiplicaban hasta que llegué al cielo de este mundo. Las criaturas del cielo preguntaron: "¿Quién es éste?". "Es Muhammad" dijo Gabriel. "¿Está elegido para la profecía?", dijeron. "Si", respondió. Y ellos exclamaron: "¡Éxito para el y su pueblo! ¡Qué buen invitado!".

A nuestra llegada, los ángeles se regocijaron y se anunciaron entre sí la buena nueva, saludándome y acogiéndome. Vi grandes ángeles cuyo representante es Esmail, que los tiene a todos bajo su autoridad. Con él estaban otros setenta mil ángeles, y, como los setenta mil ángeles, otros cien mil, todos ellos guardianes del cielo. Contemplaba su multitud cuando Gabriel dijo: "los soldados de Dios no conocen otra cosa que a Él". Luego vi a un hombre hermosisímo y de naturaleza excelente, y le pregunté a Gabriel quién era. Me dijo: "Es tu padre Adán". Lo saludé y él me devolvió así el saludo: "Bienvenida a este hijo justo y al pueblo de este profeta justo. ¡Qué buen huésped ha llegado!"

Y vi las almas de los descendientes de Adán, que se presentaban ante él. Cuando pasaba el alma de un creyente, decía: "Alma pura y perfume puro. Poned su respaldo en el piso más elevado". Y cuando veía el alma de un no creyente, decía: "Alma impura, olor impuro y sucio, poned su respaldo en el piso más bajo del infierno".

Y según la tradición referida por Ibn' Abbâs (11), el Profeta había contado: "En el cielo vi un gallo de un blanco intenso; bajo su plumaje había plumas verdes, de un verde intenso; su cresta era del color de la esmeralda verde, sus pies se apoyaban en la séptima tierra y su cabeza en el trono supremo, y tenía dos alas tan grandes que, si las abría, recubrían Oriente y Occidente. Cuando hubo transcurrido parte de la noche, abrió sus alas, las agító y cantó esta oración: "Alabado sea Dios, Señor Santo. Alabado sea Dios, el Grande, el Altísimo". En el momento en que cantó, se pusieron a cantar y agitar las alas todos los gallos de la tierra, y cuando se detuvo y calló, todos los gallos de la tierra se detuvieron y callaron. Luego, cuando hubo transcurrido otra parte de la noche, batió de nuevo las alas y proclamó esta oración: "Alabado sea Dios Altísimo, el Sublime, el Inmenso, el Destinador. Alabado sea Dios y su trono elevado". Y otra vez lo imitaron todos los gallos de la tierra. En cuanto vi aquel gallo, deseé contemplarlo de nuevo (12).

Gabriel me llevó en sus alas al segundo cieloLa distancia entre el primer cielo y el segundo, dicen, era de quinientos años de viaje. Gabriel llamó para que los guardianes del segundo cielo abrieran paso. Preguntaron: "¿Quién va?". Respondió: "Gabriel". "¿Y quién hay contigo?". "Es Muhammad". "¿El profeta de Dios?". "Sí". "¡Bienvenido aquel al que se esperaba! ¡Qué buena visita!". Vi a dos jóvenes en el segundo cielo. Gabriel me dijo: "Uno es Juan Bautista, el otro es Jesús. Son primos, salúdales". Los saludé y me respondieron: "Bienvenida al hermano justo y al profeta justo". Luego me llevó al tercer cielo, y todo ocurrió de la misma forma. Vi a José, el que ostenta la Hermosura. Lo saludé y me respondió con estas palabras: "Bienvenida al hermano justo y al profeta justo". Luego me condujo al cuarto cielo. Allí vi a Enoc, que me acogió en los mismos términos, y yo recité esta aleya del Corán: "Accedió a una dignidad muy elevada". Luego me condujo al quinto cielo, en el que vi a Aarón (13) y lo saludé. Me respondió de igual forma y me acogió calurosamente.

Según M.B. Ishaq, el Profeta dijo: "En el quinto cielo vi ángeles mitad de cielo, mitad de fuego", y todos decían: "Dios puede conciliar la nieve y el fuego. Así establece la amistad entre los creyentes". Tras esto, me llevó Gabriel al sexto cielo. Vi a Moisés, le saludé, y él me respondió. Cuando le dejaba se puso a llorar. "Moisés, ¿por qué lloras?", le dije. Respondió: "Lloro a causa de este hombre de cuyo pueblo entrará en el paraíso más gente que del mío". En el sexto cielo vi una morada que llaman la Morada gloriosa. Es el lugar donde los escribas y secretarios consignan el Corán que Gabriel les enseña. Dios glorioso los llama "los emisarios nobles e íntegros" (Corán 30, 15). Después de esto me llevó al séptimo cielo. Los ángeles eran tantos allí, que no había el más mínimo lugar en que hubiera uno en oración, derecho, inclinado o prosternado. Y vi a Abraham (14) y le saludé. Me respondió en estos términos: "Bienvenida al hijo justo y al profeta justo. Trae a tu pueblo contigo para aumentar el número de árboles del paraíso, cuya tierra es pura y amplia". Luego recité estas aleyas del Corán: "Los más cercanos a Él son los que han obedecido a Abraham y al Profeta". Y en el séptimo cielo vi la Morada Edificada (bayt al ma'mur), entré en ella e hice la oración. Ante ella había un mar en el que entraban por grupos los ángeles; luego, volvían a salir y se sacudían. Y de cada gota creaba el Todopoderoso un ángel que hacía la peregrinación a la morada edificada.

También vi un ángel sentado en un trono con algo parecido a un vaso delante de él; en su mano había una mesa cubierta de inscripciones de luz que él escrutaba sin apartar nunca la cabeza ni a derecha ni a izquierda, como alguien que está pensativo y triste. Pregunté: "Gabriel, ¿quién es?". Me dijo: "El ángel de la muerte, Muhammad. Tal como ves, está siempre absorto en su trabajo, que eternamente consiste en apoderarse de las almas". Le dije: "Gabriel ¿todo aquel que muere lo ve?". "Sí", dijo. "Pues entonces la muerte es un asunto grande y difícil". "Sí, Muhammad, pero lo que sucede después de la muerte es un asunto más grande y más difícil".

Y, acercándome, anunció: "He aquí a Muhammad, profeta de Misericordias, el Enviado de los árabes". Entonces le saludé y me devolvió el saludo, mostrándome sus atenciones y sus gracias. "Muhammad, regocíjate de todo el bien que veo en tu comunidad". Dije: "Gracias a a Dios, el Dispensador me favorece". Luego, pregunté: ''¿Qué es la mesa que contemplas?". "En ella está escrito el destino de los seres", respondió. "Está decretado que yo examine el destino de cada cual y que cuando llega a su fin le tome el alma". Yo dije: "¡Alabado sea Dios! ¿Puedes tomar desde aquí el alma de los seres de la tierra sin moverte de tu morada?". "Si -respondió-, el vaso que ves ante mí es semejante al universo, y todas las criaturas de la tierra están ante mis ojos. A todos los veo, y mi mano a todos alcanza; así, cuando quiero, puedo arrebatarles el alma".

Seguí más allá del séptimo cielo hasta que llegué al Loto del Límite, un árbol inmenso. Un árbol plantado en el suelo, de tamaño extraordinario, más dulce que la miel y más delicioso que la nata. Sus hojas eran tan grandes como orejas de elefante. Del pie de este árbol salían cuatro ríos (15), dos aparentes y dos ocultos (bâtin). Gabriel dijo: "Los dos ríos aparentes son el Nilo y el Éufrates; los dos ríos secretos corren en el paraíso". Vi una luz cegadora que brillaba en aquel árbol, y una mariposa viva de oro, así como una multitud de ángeles cuyo número sólo Dios lo sabe. Gabriel me dijo: "Muhammad, ve delante". Dije yo: "¡Oh, no! Tú primero". Gabriel dijo: "Para Nuestro Dios Bienamado, eres tú más querido, y más digno que yo de avanzar". Entonces pasé delante y Gabriel seguía mis pasos, hasta que llegué al primer velo de los velos del Umbral del Todopoderoso. Gabriel tiró el velo diciendo: "Soy yo, Gabriel, y está conmigo Muhammad". Desde el otro lado del velo un ángel proclamó: "Dios es el más grande", luego pasó la mano por debajo del velo y me atrajo a sí, mientras Gabriel quedaba tras el velo. Le dije: "Gabriel, ¿por qué te quedas?" (16). Me dijo: "Muhammad, es éste el lugar que me corresponde, éste es el límite de la ciencia de las criaturas; el saber de las criaturas no puede extenderse más allá; llegado a este punto se detiene".

En un abrir y cerrar de ojos, el ángel me llevó de aquel velo al segundo, separado por una distancia de un siglo de viaje. De igual forma llamó, diciendo que era el guardían del primer velo y que Muhammad le acompañaba. El ángel del segundo velo exclamó: "¡Dios es grande!", pasó la mano por la cortina, me hizo pasar al interior, y en un abrir y cerrar de ojos me condujo al tercer velo, distante tres siglos de camino. Y así sucesivamente fui conducido al velo setenta. La anchura de cada velo equivalía a quinientos años de viaje; entre dos velos, la distancia era también de quinientos años. Dicen que estos velos están hechos de luz y tinieblas, de agua y nieve, y dicen también que algunos de estos velos son de perlas, otros, de mariposas de oro. (Según otra tradición, Gabriel estaba con él cuando atravesó estos velos).

Entonces vi una cortina verde (17) colgada de una cornisa, y su luz era tan brillante que eclipsaba a la del sol. Gabriel me puso en la cornisa y dijo: "He vagado por todos los pisos del paraíso, de arriba abajo, hasta que fui colocado en este trono. Contempla el Trono, la tabla guardada y los porteadores del trono divino y de los misterios de Dios, el Magnífico". Cuando llegué a esta estación fui acogido por Dios Todopoderoso.

Muhammad(sws) recibió revelaciones, contempló lo que contempló, y oyó lo que oyó. Fue testigo del estado (maqâm) de Proximidad divina. Su alma conoció el estado de des-cubrimiento de los misterios (mukâshifah); su corazón conoció el gozo del Testigo de Dios (mushâhadah). Su espíritu probó la dulzura de la Visión, y su secreto (sirr) llegó al estado de Unión. Al contemplar este universo, lleno de temor respetuoso, de majestad, de orden y de divinidad, perdió conciencia de sí mismo. Quedó perplejo y agachó la cabeza. De esto nada puede explicarse con palabras, y ni el espíritu ni el alma pueden concebirlo. Quedó estupefacto y perdido hasta que una gracia emanada del Umbral del Gran Señor, del Señor de la Gloria, que devolvió el orden a su corazón, le echó una mirada y le testimonió sus gracias y favores. Dios le dijo: "Mi profeta posee la fe en Mi libro, y ha transmitido Mi mensaje en la verdad, con rectitud, con exactitud" (18). Cuando Muhammad hubo oído aquellas palabras de gracia que Dios le prodigaba, y fue testigo de aquella bondad, se recobró y se irguió, su cuerpo se unió a su corazón, su corazón a su alma (jân), y su secreto a su yo sutil (zamir). Volvió a sentir ánimo, recobró el uso de la lengua y se acordó de su pueblo. Dijo esta aleya: "Y todos los creyentes tienen fe en Dios y Sus ángeles, en Sus libros y Sus Profetas. Y no hacemos ninguna distinción entre Sus profetas, como hacen los judíos y los cristianos" (19).

El profeta(sws) contó: "Después que hubimos cambiado confidencias con Dios, y que Él me hubo colmado de sus bondades, el que gobierna el universo ordenó: "Muhammad, vuelve a la tierra, di lo que has de decir y lleva el mensaje que has de llevar. Guarda esta cortina verde para que te cubras con ella y seas, por ella, elevado hasta el nivel del Loto del Límite".

Cuando volví al Loto del Límite, Gabriel me dijo: "Regocijate de la acogida, de la bondad, de la gracia y de la dignidad que has recibido por parte del Todopoderoso. Nunca un ángel de los más cercanos, ni ningún profeta misionado, llegó hasta la morada espiritual (manzilât) a la que has llegado, y nadie ha visto lo que tú. Da gracias a Dios Altísimo, sé agradecido, pues Él ama a los que Le dan las gracias". Entonces le referí a Gabriel una parte de las maravillas de la potencia divina que habia visto en tan alto lugar; le hice parte de aquel océano de agua, de fuego, de luz y de otras cosas, y él me dijo: "Son los baldaquines de Dios Altísimo, en medio de los cuales se encuentra el Trono. Si no hubiese esta pantalla, sus luces, y el resplandor de sus velos de oro, aniquilaría a todas las criaturas y muchas otras maravillas tan extraordinarias como nunca has visto". Yo exclamé: "Alabado sea Dios, el Inmenso, las maravillas de su creación son incontables". Pregunté: "Gabriel, esos ángeles que he visto en aquella mar inmensa, dispuestos en tantas filas, y cuya esencia parece de pura luz, ¿quiénes eran?". Gabriel dijo: "Eran los espirituales (ruhaniân), de los cuales dice el Señor Todopoderoso: El día de la resurrección, las almas y los ángeles estarán en filas". "Gabriel, he visto una muchedumbre inmensa en la mar altísima, que estaba ordenada por encima de todas las dignidades y se encontraba alrededor del Santo Trono. ¿Quiénes son aquellos seres?". Me dijo: "Son los querubines, los más nobles y más grandes entre los ángeles, Muhammad. Su misión es demasiado considerable para que pueda yo comprenderla o conocer su secreto".

Después de esto, Gabriel me tomó de la mano y me condujo a la puerta del paraíso para que yo lo viera, con sus grados y las moradas de los creyentes, los lugares que les estaban destinados y a dónde habían llegado. En la puerta del Paraíso había escrito esto: "Por una limosna diez veces la recompensa; por un préstamo, dieciocho veces". "Gabriel -dije-, ¿cómo es que prestar es mejor que dar limosna?". Y él dijo: "Porque el mendigo siempre pide dinero, lo necesite o no. Pero el que pide prestado sólo lo hace impulsado por la necesidad".

Luego entré en el Paraíso: vi casitas y castillos de nácar, de rubí y de esmeralda; las paredes eran de ladrillo de oro y plata, el suelo era de almizcle oloroso y el revestimiento era de azafrán. Vi un árbol de ramas de oro, hojas de seda, tronco de perla, y raíz de plata. Vi unos riachuelos, uno era de agua, otro de leche, otro de miel y otro de vino. También vi un río inmenso cuya agua era más blanca que la leche, más dulce que la miel y más perfumada que el almizcle; las piedras de su lecho eran perlas y rubíes. Gabriel dijo: "Muhammad, son el Kawthar y el Tasnim, a los que el Todopoderoso ha concedido la gracia de hacerlos tuyos. Su fuente está situada bajo el Santo Trono; por cada palacio, casa o mansión solariega de las moradas del paraíso pasa un brazo de estos ríos, de tal manera que se mezclan miel, leche y vino. Dicen que hay una fuente en la que beben los servidores de Dios y se vuelven luminosos por su luz".

Salí del Paraíso y deseé ver cómo era el infierno. Vi un ángel de rostro muy feo, cruel, iracundo y amargo. Sentí miedo de él y le pregunté a Gabriel: "¿Quién es ese, que al verlo soy presa de temor y espanto?". Gabriel me dijo: "No es asombroso, pues todos nosotros, los ángeles, sentimos ante él el mismo temor y espanto. Es Malik, el señor del infierno; en él no fueron creadas ni alegría ni felicidad, y jamás sonríe". Y le dijo: "Malik, éste es Muhammad; es el último profeta de los tiempos, el enviado de los árabes". Él, entonces, me miró, me saludó y cumplimentó y me anunció el paraíso. Le dije: "Dime cómo es el infierno". Respondió: "Lo cocieron mil años hasta que se puso al rojo, lo cocieron mil años hasta que se puso al blanco, lo cocieron otros mil años hasta que se puso negro. Ahora es negro, tenebroso como una montaña de fuego, y en él la gente se mata y se devora. Mohammed, si a un anillo de esta cadena de fuego lo pusieran sobre una montaña de la tierra, la quemadura fundiría la montaña como si fuera estaño, y llegaría hasta las entrañas de la tierra". Yo dije: "Malik, muéstrame una parte del infierno". Entonces me abrió un rincón de él: una llama de las llamaradas de la hoguera surgió negra y tremenda. El humo cubrió los horizontes, que quedaron sumidos en tinieblas. Sentí un espanto inmenso ante aquella cosa horrible, tanto que no puedo expresarlo. Viendo aquello, perdí el conocimiento, y Gabriel tuvo que sostenerme y ordenó a Malik que devolviera a su sitio aquel trozo del infierno (20).

El Profeta se alejó de aquel lugar, Gabriel lo tomó en sus alas y lo bajó al séptimo cielo. Encontró de nuevo a Moisés, que le dijo: "¿Qué te ha ordenado Dios Altísimo para tu comunidad?". Respondió: "cincuenta oraciones rituales cada día y cada noche". Moisés le dijo: "Muhammad, yo he visto a los hombres, los he conocido y puesto a prueba; los de tu comunidad son débiles y no tienen la capacidad de someterse a cincuenta oraciones. Vuelve y pide a Dios una reducción". Entonces se volvió Muhammad y pidió una reducción de diez oraciones. Volvió con Moisés y volvieron a hablar. Moisés le dijo otra vez lo mismo: su comunidad no tenía capacidad suficiente para cuarenta oraciones. Volvió atrás de nuevo y pidió otra reducción, y obtuvo diez oraciones menos. Después de haber ido cuatro veces a pedir una reducción, volvió a Moisés, y ésté le mandó de vuelta tras haberle repetido las mismas palabras. Muhammad se volvió y pidió una última reducción, de tal suerte que las cincuenta oraciones quedaron en cinco. Después de hacer ido cinco veces, y haber reducido a cinco las oraciones, Moisés le dijo otra vez que volviese atrás y consiguiera una reducción mejor. Entonces dijo Muhammad: "Después de todo esto me da vergúenza volver a la carga". Aceptó las cinco y se sometió (21). Luego, cuando dejó a Moisés, oyó una voz tras de sí: "He consolidado Mi orden y he perdonado a Mi servidor. Y el día en que creé el cielo y la tierra, hice obligatorias para tu pueblo cinco oraciones, y lo que he decretado no cambia, y recompensa cincuenta veces cada día de oraciones, diez veces cada acto bueno".
Según algunas tradiciones, el Profeta dijo: "Cuando volvía al cielo terrenal, miré bajo el cielo y vi polvareda y humo, y oí un canto hechizante. Pregunté: "Gabriel, ¿qué es eso?". "Son los demonios", dijo, "que se ponen ante los ojos de los hijos de Adán y les cierran las facultades de pensamiento y de reflexión para que no piensen en el mundo espiritual del cielo y de la tierra. De no ser así, ¿qué maravillas podrían contemplar?". Luego me llevó Gabriel con el pueblo de Moisés, aquel del que dijo el Todopoderoso: "Hay, en el pueblo de Moisés, un grupo que conduce la gente a Dios", y les hablé. Después de esto, volvimos al Templo de Jerusalén, a cuya puerta seguía estando Alborac. El Profeta montó, con Gabriel, que le condujo de vuelta a La Meca, y, allí, lo devolvió a su lecho (22). Aún quedaban varias horas para que terminase la noche. Gabriel dijo: "Muhammad, cuéntale a tu pueblo todo cuanto has visto entre los grandes signos y los poderosos misterios del Dios de Gracia". Muhammad dijo: "Gabriel, me tratarán de mentiroso y no me creerán". Gabriel respondió: "¿Y qué te importa a ti si ellos no creen?"
Notas
1-Gabriel, Miguel y Rafael son tres de los cuatro o cinco grandes ángeles enviados a los hombres. A Gabriel se le identifica las más de las veces con el Espiritu Santo, el Logos cuya revelación le fue transmitida al Profeta en forma de Corán. Rafael es el ángel del socorro y la guía espiritual (es él quien sujeta las riendas en el texto), pero según otras fuentes, este papel le corresponde a Miguel.
2-Según otras tradiciones, el Profeta sufrió esta operación en su infancia.
3-El Zemzem es la fuente milagrosamente descubierta por Ismael y su madre Hagar, la sierva de Abraham. Sigue manando cerca de la Kaaba, y su agua es sagrada.
4-Son dos montículos de La Meca que señalan una etapa importante en las deambulaciones rituales de la peregrinación.
5-Alborac, animal fabuloso, corresponde, a mi entender, a la facultad de imaginación activa que le permite al iniciado visionar, visualizar, las verdades metafísicas en su aspecto sensible, como formas puras, así como desprender del mundo material formas ideales pero no menos reales. Así el Espíritu Santo toma el rostro del Angel, y la ciudad de Jerusalén es contemplada en su forma arquetípica. No obstante, esta facultad no puede abrirse sin la intervención de una gracia sobrenatural, sin lo cual amenaza llevar a la locura o a la perdición. Por eso, primero, Alborac está agitada, y luego se calma ante la exhortación del Angel. Entonces, Muhammad, haciendo uno solo con su montura, empieza a evolucionar por el espacio terreno, o más bien por el reflejo imaginal de ese espacio, en la parte inferior del doble barzakh, al que toda forma terrena envía su imagen. Por eso durante el camino podrá ver la imagen de una caravana que se dirige concretamente a La Meca. Más tarde, después de haber dirigido la oración en Jerusalén, alcanza una región más elevada del barzakh, donde contempla, ya no el reflejo espiritual del mundo, sino aquel mundo de las formas-arquetipo del que los seres terrenales no son más que sombras hundidas en la materia. Allí descubre un aspecto del infierno provisional reservado a los malos antes de su comparecencia al Juicio Final y su condenación definitiva. Finalmente, en el estadio último, ya no hay Alborac, pues el encuentro con Dios no requiere la misma facultad visionaria sino que se produce tras pasar por los velos de tinieblas y los velos de luz, que evocan la noche de los sentidos, la aniquilación y supraexistencia.
6-Entiendo que la llamada de los judíos que viene de la derecha significa el rigor del dogma que conduce al farisaimo. La llamada de los cristianos a la izquierda, la religión del puro espíritu, que conduce a la trampa de las vanas especulaciones teológicas sobre la naturaleza de la trinidad, la divinidad de Cristo, etc... Los judíos quieren confundir a Muhammad, como habían hecho con Jesús, haciéndole preguntas que incumbían a la Ley exotérica. Los cristianos quieren hacerle una de aquellas preguntas que por aquel entonces habían dividido a la Iglesia suscitando disputas bizantinas.
7-Es el nombre antiguo de Medina, a donde emigraron los primeros musulmanes. Curiosamente, la misma ciudad aparece más adelante con su nombre nuevo.
8-Según otra tradición, le presentaron vino, agua y leche. El ángel le dijo: "Has sabido elegir la veradadera naturaleza primordial (fitrah). Dios salvaguardará por ti a tu comunidad". Según otra tradición, dijo: "Si hubieras escogido el vino, tu comunidad se habría extraviado, y si hubieses elegido el agua, se habría dispersado". Según Ibn 'Arabî, la leche simboliza siempre el conocimiento, el vino simboliza la ebriedad y el amor espirituales, y el agua la pureza receptiva del alma (cf. La Sagesse des Prophétes, de Ibn 'Arabí. Traducción y comentarios de Titus Burckhardt, París 1979, p. 160). Después de que le hayan lavado las entrañas, y que haya pasado la prueba de las tres tentaciones y las tres copas, Muhammad ha alcanzado el grado de pureza, de dominio y de sabiduría requerido para dirigir la oración de todos los profetas en la Jerusalén celestial. El hecho de dirigir la oración no señala realmente superioridad con respecto a los demás enviados, sino que más bien indica que, a partir de ahora, el Islam está consagrado como religión universal, con el privilegio que le corresponde en cuanto último mensaje divino y última revelación del pasado, a las que culmina y lleva a la perfección. No obstante, algunos místicos proponen otra interpretación: "Un día -cuentan- un grupo de místicos de la época habían venido a visitar a nuestro maestro Jalaluddin Rûmî. Uno de ellos le preguntó cuál era el misterio contenido en la tradición del profeta: "Dios Altísimo tiene un licor que ha preparado para sus santos: cuando lo han bebido, están embriagados, y cuando se sienten bien, se vuelven locos, etc.". Para saber cuál era aquel líquido, Rûmi respondió: "Cuando Muhammad (que Dios lo bendiga y le dé la Paz) recibió el favor particular a que alude el Corán con sus expresiones "a la distancia de dos tiros de arco o incluso más cerca", dominó las partes eminentes de las verdades, contempló con el ojo de la inteligencia la belleza y la perfección del Ser Supremo Único; tras haber descubierto las sutilezas indecibles y haber profundizado en los secretos de los tesoros inefables, le fueron enviadas por el Altísimo dos copas de luz, una llena de vino puro y otra llena de leche fácil de absorber, y se le indicó que debía escoger entre aquellas dos copas. El Profeta dijo: "He escogido la leche (para mí), y he ocultado el vino para los mejores de mí nación". En efecto, aquella época era el comienzo de los juicios traídos por los reglamentos de la ley canónica, y el refuerzo la base de las órdenes de la vía religiosa; conservó la copa mostrando el mundo de la verdad para los místicos de su nación y los espíritus distinguidos de su comunidad; del perfume agradable de aquel vino viene que algunos santos perfectos se desmayen durante los éxtasis y descubran (a los demás) los secretos". Aflaki: Les Saints des derviches tourneurs (trad. Cl. Huart, París, 1918, p. 179).
9-Con la Peregrinación a Jerusalén, que es también un viaje en el tiempo de las fuentes históricas del monoteísmo, comienza el viaje en la dimensión vertical, que lo conducirá a la fuente metafísica del monoteísmo: el frente a frente con Dios.
10-La palabra mi'raj, de origen etíope, significa escala, y, por extensión, ascensión.
11-Uno de los más célebres transmisores de tradiciones, contemporáneo del Profeta.
12-Esta ave extraordinaria es el arquetipo celestial de todos los cuerpos terrenales, la forma primordial cuya visión no puede percibirse más que con la imaginación activa. Su canto consiste en una alabanza a Dios. Según el Corán, toda criatura, excepto el hombre, está en constante estado de adoración.
13-En el Islam, a Aarón, hermano de Moisés, se le considera investido de misión profética.
14-Los profetas, así como el orden de su encuentro, varían según las tradiciones. Abraham ocupa el lugar más alto como fundador del monoteísmo.
15-Según algunos comentadores, estos cuatro ríos son las realidades ideales de la Forma y la Sustancia, de la Corporalidad y la Materia. También pueden significar los cuatro elementos de la Materia Prima (tierra, agua, fuego, aire).
16-Gabriel está obligado a detenerse allí porque sólo el hombre tiene el poder de elevarse tan alto. Tal poder dimana del riesgo que ha asumido de tomar una condición material que igualmente le permite caer más bajo que ninguna criatura.
17-En el simbolismo esotérico de los colores, después del negro luminoso de la aniquilación en Dios (fanâ) viene el verde esmeralda de la supraexistencia en Dios (baqâ). El verde es, pues, el color de la perfección.
18-Este pasaje evoca un principio importante de la mística islámica. Lo único que Dios espera de un ser es que cumpla escrupulosamente el trabajo que le ha encomendado. Sólo a condición de esto puede el hombre conformarse al deseo divino y recibir todas las gracias que se desprenden del contentamiento de Dios. Para él, ese conocimiento es el único fin y la más alta felicidad interior. Muhammad nunca apuntó a otra cosa que cumplir perfectamente su misión. Incluso en este instante inefable encuentra fuerza para recordarlo y aboga por su pueblo allí donde cualquier otro se hubiera sumido en el éxtasis, olvidándolo todo. Muhammad nunca aludió a su categoría espiritual; estaba totalmente sometido al designio divino, que aprendió a realizar sin añadirle ni quitarle nada, considerando suficiente el título de "servidor".
19-Señalemos que la tradición no dice qué vio de Dios el Profeta, sino que refiere solamente un diálogo. Más tarde, a los que le preguntarán, dirá que vio a Dios "con el corazon".
20-Mientras que la primera imagen del infierno era muy concreta, la segunda, en su simplicidad, es mucho más terrible, como si Muhammad hubiese vislumbrado la nada causada por el alejamiento del Principio.
21-El número cinco tiene una importancia particular en la tradición islámica: los cinco pilares de la fe activa, los cinco elegidos (Muhammad, 'Ali, Fátima, Hussein y Hassân), las cinco oraciones diarias, la estrella de cinco puntas y la mano de Fátima.

22-Según ciertas fuentes, el viaje fue tan breve en tiempo terrenal, que cuando el profeta volvió a encontrarse en su habitación acababa de vaciarse una jarra que se había caído en el momento en que Gabriel lo sacó del sueño.