martes, 24 de noviembre de 2015

Hadices sobre el matrimonio

Dijo el Mensajero de Al-lâh (sws):

“Dos ciclos de oración que realiza un casado son mejor que (las acciones de) un hombre soltero que se pasa la noche de pie rezando y el día ayunando.”

Man lâ Îahdzuruh Al-Faqîh, t.3, p.384.

Dijo el Mensajero de Al-lâh (sws):

“Una persona casada dormida es mejor ante Al-lâh que el que ayuna y pasa la noche de pie rezando, siendo soltero.”

Bihâr Al-Anwâr, t.103, p.221.

Dijo el Mensajero de Al-lâh (sws):

“Quien se casa ha salvaguardado la mitad de su religión.” Y en otro hadiz dice: “Que tenga conciencia de Al-lâh en la otra mitad o en lo restante.”

Al-Kâfî, t.5, p.328.

Dijo el Mensajero de Al-lâh (sws):

“Quien desee encontrar a Al-lâh estando puro y purificado, que le encuentre teniendo una esposa.”

Man lâ Îahdzuruh Al-Faqîh, t.3, p.385

Dijo el Mensajero de Al-lâh (sws):

“Son abiertas las puertas del cielo de la misericordia en cuatro momentos: cuando baja la lluvia, cuando el hijo mira el rostro de sus padres, cuando se abre la puerta de la Kabah y al momento de casarse.”

Bihâr Al-Anwâr, t.103, p.221.

Dijo el Mensajero de Al-lâh (sws):

“No hay joven que se haya casado a temprana edad, sin que su demonio brame: “¡Qué desgraciado! ¡pero qué desgraciado! Se ha puesto a salvo de mí en dos tercios de su religión.”

Bihâr Al-Anwâr, t.103, p.221.

Dijo el Mensajero de Al-lâh (sws):

“¡Oh comunidad de jóvenes! Quien de entre vosotros tenga la capacidad de tener actividad sexual, que se case, puesto que ello es lo más efectivo para bajar la mirada (de lo que no se debe mirar) y resguardar más las partes pudendas.”

Mustadrak al-Wasâ’il, t.14, p.153.

Dijo el, Mensajero de Al-lâh (sws):

“Por cierto que Él ha prohibido el celibato, y ha prohibido que las mujeres renuncien al matrimonio y que se abstengan de estar con sus esposos.”

Mustadrak al-Wasâ’il; t.14, p.248.

Dijo el Mensajero de Al-lâh (sws):

“La mayoría de la gente del Fuego son solteros.”

Man lâ Îahdzuruh Al-Faqîh, t.3, p.384.

Dijo el Mensajero de Al-lâh (sws):

“Quien se case con una mujer, habiéndolo hecho solamente por su belleza, no llegará a ver en ella aquello que quiere, y quien se case por la riqueza de la mujer, habiéndolo hecho solo por eso, Al-lâh lo hará dependiente de ello; así pues, debéis casaros con la que posee religión.”

At-Tahdhîb, t.7, p.399.

sábado, 14 de noviembre de 2015

No en nuestro nombre

Cada vez que se produce un ataque terrorista tenemos que soportar una campaña que señala al Islam y los musulmanes como principales responsables. Nada más lejos de la realidad pues el Corán obliga a tener una actitud pacífica y prohibe el mal, de hecho los terroristas están totalmente alejados del Islam y recibirán su castigo en ésta y en la próxima vida. Los hashtag EsoNOesISLAM o NOenuestroNOMBRE se están utilizando para visibilizar el posicionamiento pacífico de los musulmanes en las redes sociales.

En el Corán, el Libro revelado a la Humanidad como guía, Dios ordena al musulmán adquirir una excelencia en su comportamiento ético y moral, basado en valores como la paz, la tolerancia, la misericordia o la compasión.

Por ello destacamos algunas referencias coránicas auténticas, que ponen de manifiesto los valores que promueve el Islam, en contra de los actos terroristas que se han llevado a cabo por estos salvajes, que también son enemigos de los musulmanes.

1- "Haz el bien a los demás como Dios ha hecho el bien contigo; y no quieras sembrar la corrupción en la tierra, pues, ciertamente, Dios no ama a los que siembran la corrupción". (28:77).

2- "En cuanto a aquellos que no os combaten por causa de vuestra religión ni os expulsan de vuestros hogares, no se os prohíbe que los tratéis con la mayor deferencia o justicia, pues, ciertamente, Dios ama a los justos". (60:8)

3- "Pero (como) el bien y el mal no pueden equipararse, repele el mal con algo que sea mejor. Y, he ahí, que aquél entre el cual y tú existía enemistad se volverá entonces un verdadero amigo" (41:34).

4- "A quienes perseveran en hacer el bien les aguarda el supremo bien. Sus rostros no se verán ensombrecidos por la oscuridad ni la humillación (en el Día del Juicio). Ellos son los que están destinados al Paraíso, en donde residirán (eternamente)". (10:26).

5- "Recordad que un intento de resarcirse de un mal puede convertirse, a su vez, en un mal. Así pues, quien perdone a su enemigo y haga las paces con él, recibirá su recompensa de Dios, pues ciertamente Él no ama a los malhechores" (42:40).

6- "Y Caín dijo: "¡Ten por seguro que te mataré!" (5:27). Abel respondió:
"Aún si levantaras tu mano para matarme, yo no levantaré mi mano para matarte: en verdad, temo a Dios, el Sustentador de todos los mundos".

Tras el asesinato de Abel, Dios dice:

"Decretamos para los hijos de Israel que quien mate a un ser humano -no siendo como castigo por asesinato o por sembrar la corrupción en la tierra- será como si hubiera matado a toda la humanidad; y quien salve una vida, será como si hubiera salvado la vida de toda la humanidad".

"Dios no otorga Su guía a gentes que deliberadamente hacen el mal" (9:109)

Asimismo, viene recogido en las dos principales colecciones de hadices (Bujari y Muslim) que el Profeta dijo:

1-  "Por Dios que no es un verdadero creyente aquél que sea temido por sus vecinos por su malicia".


2- El Profeta recordó también que el asesinato era el segundo de entre los mayores pecados que pueden cometerse (Sahih Al-Bujari:6871, y Sahih Muslim: 88), y advirtió que en el Día del Juicio los primeros casos en ser juzgados serán los que tengan que ver con el derramamiento de sangre (Sahih Muslim:1678, y Sahih Al-Bujari: 6533).

domingo, 1 de noviembre de 2015

El cerdo en el Islam


Uno de los alimentos prohibidos en el islam es el cerdo; más específicamente su carne. El cerdo se alimenta de basura y suciedad, por ello su carne es repugnante para la gente de gusto decente. Pero, más aún; recientes investigaciones médicas mostraron que comer carne de cerdo es dañino para la salud en todos los climas, en especial el caliente. La investigación científica nos mostró también que la carne de cerdo es portadora de un parásito mortal (La triquina), entre otros. Y nadie sabe que más se descubrirá en el futuro sobre la sabiduría de esta prohibición.

 Dios el Todopoderoso describió correctamente a Su Mensajero (sws) diciendo que era quien: "les hace ilícitas las cosas impuras": "A quienes sigan al Enviado, el Profeta de los gentiles, a quien ven mencionado en sus textos: en la Tora y en el Evangelio, que les ordena lo que está bien y les prohíbe lo que está mal, les declara lícitas las cosas buenas e ilícitas las impuras, y les libera de sus cargas y de las cadenas que sobre ellos pesaban.

“Los que crean en él, le sostengan y auxilien, los que sigan la Luz que fue descendida con él, ésos prosperarán"(7:157).

En adición a esto, algunos eruditos dicen que comer carne de cerdo frecuentemente disminuye el sentido de la vergüenza del ser humano en relación a lo que es indecente.


Fuente: Lo lícito e ilícito en el Islam

lunes, 19 de octubre de 2015

Antes de prohibir algo, asegúrate antes. Porque han inventado mentiras y prohibiciones que no se reflejan en el Corán

Los compañeros del Profeta (s.a.w) tenían miedo de formular juicios que pudieran estar en contradicción con el Qur´an y la Sunna. La determinación de lo que es lícito y de lo que es ilícito, es prerrogativa exclusiva de Allah:

No digáis entre lo que vuestras lenguas profieren mentiras como:

- ¡Esto es lícito! ¡Esto es ilícito!, inventando así la mentira contra Allah. Quienes inventen la mentira contra Allah no prosperarán. (Coran 16:116)

- ¡Creyentes! ¡No prohibáis las cosas buenas que Allah os ha permitido! ¡Y no violéis la Ley, que Allah no ama a los que la violen! ¡Comed de lo lícito y bueno que Allah os ha provisto! ¡Y temed a Allah, en quien creéis! (Coran 5:87)

(5821) ‘Âmir ibn Sa‘d relató de su padre que el Mensajero de Allah (s.a.w.) dijo:

«Ciertamente el más grande pecador entre los musulmanes es aquel que pregunta por una cosa que no ha sido prohibida para los musulmanes y es (finalmente) prohibida para ellos a causa de (la insistencia de) su pregunta».(Sahih Muslim)

Como decía el profeta (saw):

-Lo que es lícito es evidente, como es evidente lo que es ilícito (…)


jueves, 15 de octubre de 2015

El calendario musulmán o islámico es un calendario lunar

El calendario musulmán, parte del año 622 fecha en la que Muhammad, paz y bendiciones de Allah sean con él, fundador y último profeta de Allah, tuvo que huir de la ciudad de la Meca hacia la ciudad de Medina (Hégira) , por la persecución de sus adversarios.
Se basa en ciclos lunares de 30 años (360 lunaciones). Los 30 años del ciclo se dividen en 19 años de 354 días y 11 años de 355 días. Los años de 354 días se llaman años simples y se dividen en seis meses de 30 días y otros seis meses de 29 días. Los años de 355 días se llaman intercalares y se dividen en siete meses de 30 días y otros cinco de 29 días. Años y meses van alternándose. Es decir, cada 33 años musulmanes equivalen a 32 años gregorianos. Las intercalaciones se hacen añadiendo un día al final del mes de du l-hiyya en los años 2º, 5º, 7º, 10º, 13º, 16º, 18º, 21º, 24º, 26º y 29º de cada ciclo de 30 años.
El origen de este calendario es el día del inicio de la Hégira, que es 1 A.H. ( año Hegira). En el calendario gregoriano correspondería al 16 de julio de 622.
El día 15 de octubre de 2015 coincidirá con el 1 de muharram, primer día del año hegiriano 1437
Actualmente, en los países musulmanes conviven el calendario gregoriano y el musulmán (32 años civiles gregorianos equivalen a 33 islámicos). La fecha islámica correspondiente a la gregoriana se puede calcular con un error máximo de un día al multiplicar el año musulmán por 0.970224 y añadir 621.5774.

Los días de la semana son siete:
al-áhad (الأحد «el primero»), domingo
al-ithnáyn (الاثنين «el segundo»), lunes
al-thalatha (الثلاثاء «el tercero»), martes
al-arba‘a (الأربعاء «el cuarto»), miércoles
al-jamís (الخميس «el quinto»), jueves
al-yuma‘a (الجمعة «la reunión»), viernes. Se llama así porque es el día festivo, en que se realiza la oración colectiva en las mezquitas.
as-sabt (السبت «el sábat»), sábado.

Los meses son doce: Muharram, Safar, Rabi' al-Awwal, Rabi' al-Thani, Yumada al-Wula, Yumada al-Thania, Rayab, Sha'abán, Ramadán, Shawwal, Du al-Qa'da, Du al-Hiyya.

Particularidades

El día musulmán comienza con la caída del sol, y el mes empieza unos dos días después de la luna nueva, cuando comienza a verse el creciente lunar.
Si consideramos la diferencia de días entre el calendario lunar y el solar, y el hecho de comenzar el año 622, nos daremos cuenta de la dificultad de establecer una correspondencia entre el calendario musulmán y el gregoriano. Existen tablas de correspondencia de años, pero para un cálculo rápido y exacto sirven las siguientes fórmulas:
Para pasar del año musulmán al gregoriano:
(1)G=H+622−H33
Para pasar del año gregoriano al musulmán:
(2)H=1,03125(G−622)
G = año gregoriano
H = año musulmán (hégira)
Estas fórmulas sirven para establecer la correspondencia entre los años musulmanes y los gregorianos pero establecer la correspondencia exacta de una fecha concreta es casi imposible, e incluso los historiadores admiten un error de un día más o menos. La causa de este desfase es que el inicio y el fin de cada mes se regula según el ciclo lunar observable, lo que lleva a introducir un día de más cuando las observaciones no coinciden con el cálculo teórico.


Por el sheikh Albachiq Hassan Kaanane

jueves, 1 de octubre de 2015

Historia de un Devoto y una Prostituta

Había una prostituta que poseía una tercera parte de toda la belleza, tenía una belleza asombrosa, y con la cual no se podía estar con ella si no fuese por cien dinares.

Un día la vio un Devoto y le gustó. Entonces, fue y trabajó con sus manos durante meses, se esforzó y al final reunió los cien dinares.
Fue a ella y le dijo: “en verdad me gustaste y por eso fui, trabajé con mis manos y me esforcé hasta reunir los cien dinares”.
Dijo ella: “Entra” y entró. Tenía una cama de oro, y se sentó ella sobre su cama y le dijo: “Ven”, pero cuando se sentó con ella recordó su posición ante su Señor, y le dio un escalofrío.

Estando con ella, la miraba pero, no la miraba como una prostituta sino que su mirada iba más allá de eso, la miraba como una mujer que había creado Allah y a la que había que ayudar. Ella veía que su mirada no era normal, ella estaba experimentando algo que nunca le había pasado. Pasaron unos minutos y aquel Devoto sin decir palabra salió corriendo y le dejó los cien dinares.

Nada más salir el Devoto de la casa, esta mujer experimentó algo increíble en su interior, algo que nunca había experimentado, se dio cuenta que ese hombre era muy diferente a los demás, veía que el trato que tuvo con ella no era normal, y empezó a preguntarse ¿habiendo tanta gente que me desea, porque éste salió huyendo? ¿Por qué me miraba de esa forma? Entonces salió en su búsqueda, preguntó por él y le dieron sus señas.

Al ir a buscarlo le informaron que había viajado a tierras lejanas, esta mujer emprendió el viaje a ese mismo lugar en su búsqueda y buscando y buscando hasta que al final lo encontró.

Nada más verlo, la mujer fue rápidamente hacia él, el hombre la reconoció pero no sabía qué hacer, entonces la mujer le preguntó ¿Por qué te fuiste ese día en el que me entregaste los cien dinares? ¿Qué fue lo que pasó? Y le contestó: En ese mismo momento me di cuenta que lo que iba a hacer no le iba a gustar a Allah. Le explicó que cuando la miraba no la miraba como una prostituta sino que la miraba como a una hermana (no podía hacer lo que no me gustaría que hicieran con mi hermana), le dijo que a todas las mujeres que existen había que mirarlas y respetarlas como madres, hermanas o hijas, porque si en verdad no son nuestras (madres, hermanas, hijas), estas mujeres que vemos o tienen maridos, o tienen hermanos o tienen hijos, y no había que hacer con ellas lo que no te gustaría que hicieses a nuestras (madres, hermanas, e hijas).

También le comentó que un gran escalofrío recorrió su cuerpo ese día y se acordó que debería rendir cuentas por lo que estaba a punto de hacer. Y fue esto lo que le hizo salir corriendo, fue el temor al Señor.
Luego ella le respondió: “Desde ese día que te fuiste, experimenté algo en mi interior, fuiste la causa de que me diera cuenta de que estaba en un error, estoy arrepentida y he pedido perdón al Señor por todo lo que hice”. Y gracias a tu conducta, el irte y dejarme allí, me he dado cuenta de que estaba equivocada en mi forma de vivir. Hoy he venido en tu búsqueda porque deseo tomarte por esposo porque no he visto hombre más devoto que tú. Entonces el Devoto asintió aceptando la propuesta de matrimonio y de este matrimonio salieron siete profetas.

Otra versión de esta historia relata que cuando el Devoto entró en la casa de esta prostituta le dio un escalofrío. Le dijo a ella “déjame que salga y quédate con los cien dinares”. Ella le respondió” como quieras, pero eras tú quien pretendía, que me viste y te gusté, y que fuiste y te esforzaste y te cansaste hasta que conseguiste los cien dinares. ¿Y cuando me puedes tener te vas?

Dijo él: Renuncié por temor a Allah y mi posición ante El; tú te me has vuelto odioso, y eres para mí la persona más detestable”.

Dijo ella “si eres veraz no tendré otro esposo más que a ti”. Dijo “déjame salir” A lo que ella respondió.” No, al menos que fijes que te vas a casar conmigo” Dijo él “no hasta que no salga” Dijo entonces ella “Y yo a ti… si vengo a ti ¿te casarás conmigo?
Y él dijo: Quizás, y se cubrió la cara con su ropaje y salió hacia su país.
Viajó ella arrepentida y penitente por aquello con lo que cargaba la conciencia, hasta que llegó a su país. Preguntó por su nombre y dirección. Y fue dirigida hacia él. A él se le dijo “la Reina viene a ti “, y cuando la vio suspiró profundamente, murió y cayó en brazos de ella.

Dijo ella “este me ha abandonado, más ¿tiene algún familiar? Dijeron “su hermano, que es un hombre pobre” Dijo ella “entonces yo me desposaré con él por amor a su hermano”. Así, se casó con su hermano, y Allah hizo descender de ella siete profetas.


Fuente: Kitab al Tawwabin.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Tipos de castigo en la tumba

El tormento de la tumba variará de acuerdo a los pecados cometidos por la persona en este mundo, ya sea una persona incrédula o un creyente desobediente. Hay reportes auténticos que describen los tormentos que sufrirán las personas por algunos pecados, por ejemplo:

– Ser golpeado con un martillo de hierro:

Se narró de Anas (que Dios esté complacido con él) que el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Cuando una persona es colocada en su tumba y sus compañeros la dejan, y ya no puede escuchar el sonido de sus sandalias, dos ángeles llegan a él y lo hacen sentar, y le preguntan: “¿Qué es lo que has dicho acerca del Mensajero de Dios?”. Él responderá: “Doy testimonio que él es el siervo de Dios y Su mensajero”. Le responderán: “Mira, aquel era tu lugar en el Infierno, pero Dios te lo ha reemplazado por un lugar en el Paraíso”. Y él verá ambos lugares.

Pero en el caso del incrédulo y el hipócrita, él responderá a esta pregunta: “Yo no sé, sólo repetía lo que la gente decía”. Le responderán: “No sabías y no seguiste a los que sabían”. Entonces será golpeado con un martillo de hierro entre sus oídos, y soltará un grito que todos los que estén alrededor de él podrán oír, además de los hombres y los genios”. Narrado por al-Bujari, 1222.

- Los hornos del Infierno serán preparados para él; será vestido con fuego, y una puerta del Infierno se abrirá para que entre. Su tumba se estrechará alrededor suyo; será golpeado con un gran martillo de tal forma que si una montaña fuera golpeada con él quedaría hecha polvo. Y se le darán las tristes noticias de su tormento en el Más Allá. Por eso él deseará que La Hora (el Día del Juicio) nunca llegue.

Áhmed (17803) y Abu Dawud (4753) compilaron un reporte de Al-Bará' Ibn ‘Aazib según el cual dijo: “Salimos con el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) para el funeral de un hombre entre los musulmanes de Medina. Llegamos a la tumba y cuando el fallecido fue colocado en ella, el Mensajero de Dios se sentó y nosotros nos sentamos alrededor de él, como si hubieran pájaros sobre nuestras cabezas (es decir, tranquilos y en silencio). En su mano tenía una vara con la cual estaba escarbando el suelo. Entonces levantó su cabeza y dijo: “Busquen refugio en Dios del tormento de la tumba”, y lo dijo dos o tres veces. Luego él mencionó el alma del creyente y cómo era bendecida en la tumba. Y luego dijo: “Y cuando el incrédulo está por partir de este mundo e ingresar en el Más Allá, descienden de los cielos hacia él ángeles con el rostro negro, trayendo un saco de arpillera, y se sientan alrededor de él hasta donde el ojo puede ver. Luego el ángel de la muerte llega y se sienta a su cabeza, y dice: “Oh, alma malvada, ven a conocer la ira de Dios”. Entonces su alma se dispersa dentro de su cuerpo, y sale desgarrando las venas y los nervios como un abrojo pasando a través de la lana. Cuando el ángel de la muerte lo arrebata de su cuerpo, los demás ángeles no lo dejan en su mano ni un instante y lo toman y lo colocan en la bolsa de arpillera, y sale de ella un hedor tan funesto como el de un cadáver descomponiéndose sobre el suelo. Luego ascienden y cada vez que pasan cerca de otro grupo de ángeles preguntan: “¿Quién es esta alma malvada?” y le responden: “Es fulano de tal, hijo de fulano de tal”, y es llamado por los peores nombres con los que fue conocido en este mundo, hasta que llegan a la parte más baja del cielo. Ellos piden que se abran las puertas, pero no les serán abiertas”. Luego el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) recitó el verso (traducción del significado):

“A quienes hayan desmentido Nuestros signos y se hayan ensoberbecido no se les abrirán las puertas del cielo ni entrarán en el Paraíso hasta que un camello pase por el ojo de la aguja. Así castigamos a los pecadores” (Al-A’ráf, 7:40).

Y luego dijo: “Luego Dios dice: “Registren el libro de mi servidor en As-Siyyín en la parte más baja de la Tierra, y regrésenlo a él a la Tierra porque de ella lo he creado, a ella retornarán y de ella los traeré nuevamente”. Entonces su alma será arrojada al fondo”. Luego el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) recitó el verso (traducción del significado):

“Quien atribuye copartícipes a Dios es como quien se cae del cielo y lo arrastran las aves o el viento a un lugar lejano” (Al-Hách, 22:31).

Luego dijo: “Luego esta alma retorna a su cuerpo, y llegan a él dos ángeles que lo hacen sentar y le preguntan: “¿Quién es tu Señor?”. Él responde: “Eh, eh, no sé”. Ellos le preguntan: “¿Cuál es tu religión?”. Él dice: “Eh, no sé”. Entonces se oye una voz desde los cielos que dice: “Preparen para él una cama en el Infierno; vístanlo con ropas del Infierno y abran allí una puerta para él”. Luego llega hasta allí un viento que trae algo de su calor, y su tumba se estrecha y se comprime hasta que sus costillas se quiebran. Luego llega a él un hombre con un rostro horrible, feas vestimentas y un olor hediondo, quien le dice: “Recibe las malas nuevas, este es el día que se te había prometido”. Él pregunta: “¿Quién eres tú? Tu rostro es un preludio del mal”. Él responde: “Yo soy tus obras”. Entonces el alma dice: “Oh, Señor, no permitas que La Hora llegue, no permitas que llegue…”. Este reporte fue clasificado como auténtico por al-Albani en Ahkám al-Yaná'iz, página 156.

- Ser tragado por la tierra.

Se narró de Ibn ‘Umar que el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Mientras un hombre estaba arrastrando sus vestimentas con orgullo, la tierra se lo tragó y continuará hundiéndose en la tierra hasta el Día de la Resurrección”. Narrado por al-Bujari, 5345; Muslim, 3894.

- La comisura de la boca será doblada hasta la nuca.

- La cabeza será aplastada con una roca.

- Será quemado en un horno.

- Nadará en un río de sangre mientras es apedreado.

Al-Bujari (1386, 7047) narró que Samurah Ibn Yundub dijo: “El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) a menudo solía preguntar a sus compañeros: “¿Alguien tuvo algún sueño?”. Entonces aquéllos a quienes Dios había concedido algunos llegaban y le contaban. Una mañana él dijo: “La última noche, dos personas vinieron a mí en un sueño, me despertaron y me dijeron “Vamos”. Salí con ellos y pasamos por donde había un hombre que yacía recostado, y otro hombre estaba sobre él, sosteniendo una gran roca. Arrojó la roca sobre la cabeza del hombre, destrozándola. La roca se alejó rodando, y el hombre que la había arrojado fue a buscarla y la recogió nuevamente. Para cuando se colocó nuevamente sobre el hombre que yacía en el piso, su cabeza se había restaurado a su forma original. Entonces el hombre que estaba sobre él repitió el acto; arrojó la roca sobre su cabeza, y la destrozó, tal como lo había hecho un minuto antes. Le dije a mis dos compañeros, “¡por Dios! ¿Quiénes son estas personas?”. Ellos simplemente me dijeron “Vamos, continuemos”. Entonces continuamos, y llegamos adonde había un hombre, que yacía sobre su espalda, y otro hombre estaba sobre él sosteniendo un gancho de hierro. Él colocó el gancho en la boca del hombre, jaló hacia atrás y la desgarró hasta la nuca, e hizo lo mismo con su nariz y su ojo de una forma similar. Luego hizo lo mismo pero del otro lado de su rostro. Tan pronto como había terminado con el otro lado de su rostro, el primer lado de su rostro se había restaurado, y entonces continuó con el otro lado. Volví a preguntarle a mis compañeros: “Por Dios, ¿quiénes son estas personas?”. Ellos me respondieron: “Vamos, continuemos”. Continuamos caminando y llegamos a un lugar parecido a un horno para cocinar pan (creo recordar que el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo que del horno salían muchos ruidos y voces. Luego continuó diciendo): “Miramos dentro del horno y vi hombres y mujeres desnudos. Una llama de fuego los alcanzaba por debajo, y ellos gritaban. Pregunté nuevamente “¿Quiénes son estas personas?”. Ellos simplemente me dijeron: “Continuemos”. Entonces llegamos a un río, rojo como sangre. En el río había un hombre tratando de nadar, y en la orilla había otro hombre que había reunido muchas piedras. El nadador abrió su boca y el hombre de la orilla le arrojó una piedra en ella. Cada vez que el nadador se acercaba a la orilla y abría su boca, el hombre de la orilla le arrojaba una piedra en la boca. Les pregunté nuevamente a mis dos compañeros “¿Y quiénes son estos dos?”. Ellos me dijeron “¡Vamos, vamos!”.

Les dije: “Esta noche he visto muchas cosas increíbles, ¿Qué significa todo esto?”. Ellos dijeron: “Te lo diremos. El primer hombre que vimos cuya cabeza estaba siendo aplastada con una roca, es el musulmán que estudió El Corán pero ni lo recitó ni actuó en base a él, y se iba a dormir descuidando sus oraciones obligatorias. El hombre que vimos cuya boca, nariz y ojos eran desgarrados hasta su nuca, es el hombre que salía de su casa por la mañana y difundía grandes mentiras. Los hombres y mujeres desnudos que vimos en la estructura parecida a un horno son los adúlteros y las adúlteras. El hombre que viste nadando en el río al que se le arrojaban rocas en su boca, era el que vivía de la usura”.

Al-Háfiz ibn Háyar dijo:

“Esto indica que algunos pecadores serán castigados en el intervalo entre la muerte y el Día de la Resurrección (Barzáj)”. Fáth al-Bári, 12/445.

- Los objetos robados serán incendiados y colocados sobre quien los robó.

Al-Bujar (4224) y Muslim (115) narraron que Abu Hurairah dijo: “Salimos con el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) hacia Jaibar, y Dios nos concedió la victoria. Regresamos con un botín de guerra. No había oro ni plata en él, pero sí bienes, alimento y ropas. Entonces nos instalamos en un valle. Cerca del Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) había un esclavo llamado Rifá’ah ibn Zaid. Cuando acampamos en el valle, el esclavo se puso de pie y comenzó a desempacar su equipaje, pero una flecha perdida cayó sobre él y lo mató. Nosotros le dijimos al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Él es ahora un mártir, Mensajero de Dios”. El Mensajero de Dios dijo: “De ninguna manera; por Aquél en Cuya mano está mi alma, que la pequeña vestimenta que él robó del botín en el día de Jaibar y que no era parte de lo que le tocaba, está incendiada y colocada sobre él”. La gente quedó muy perturbada por esto. Entonces un hombre llegó y trajo dos cordones de zapatos y dijo: “Oh, Mensajero de Dios, yo los encontré en el día de Jaibar”. El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Dos cordones de fuego”.

-  Junto con estos tormentos físicos, habrá también castigos mentales y espirituales. Uno de ellos es que en la tumba al incrédulo se le mostrará el lugar que estaba destinado para él en el Paraíso si obedecía a Dios, y esto incrementará su angustia y arrepentimiento cuando se dé cuenta de lo que ha perdido.

Áhmed (que Allah tenga misericordia de él) narró que Abu Sa’íd al-Judri (10577) dijo: “Yo fui a un funeral con el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), y él le dijo a la gente: “¡Oh, gente! Esta comunidad será probada en las tumbas. Cuando un hombre es enterrado y sus compañeros lo dejan, un ángel con un martillo en su mano llega y se sienta ante él, y le pregunta: “¿Qué opinas de Muhámmad?”. Si es un creyente, responde: “Doy testimonio de que no hay más divinidad que Dios y que él es Su servidor y Mensajero”. El ángel responde: “Has dicho la verdad”. Entonces una puerta del Infierno se abre ante él y el ángel le dice: “Este habría sido tu lugar si hubieras descreído de Dios. Pero como has creído en Él, éste es tu lugar”. Entonces una puerta al Paraíso se abre ante él y él querrá ir allí, pero el ángel le dirá: “Tranquilo”. Y su tumba será un lugar espacioso y apacible.

Pero si la persona es un incrédulo o un hipócrita, el ángel le preguntará: “¿Qué opinas de Muhámmad?”, él responderá: “No sé, sólo repetí lo que la gente decía”. El ángel le dirá: “No sabías y no seguiste a quienes sabían, entonces no fuiste guiado”. Entonces ante él se abrirá una puerta del Paraíso, y el ángel le dirá: “Este habría sido tu lugar en el Paraíso si hubieras creído en Dios, pero has sido un incrédulo, y Dios lo reemplazó por éste”. Entonces se abrirá una puerta del Infierno para él, y el ángel lo golpeará con el martillo y la persona lanzará un grito que será oído por toda la creación además de la humanidad y los genios”.

Algunas personas le dijeron: “Oh, Mensajero de Dios, cualquier persona que tenga enfrente a un ángel con un martillo en la mano se sentirá intimidada y se le trabará la lengua”. El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) respondió: “Dios le dará firmeza a los creyentes al hablar (Ibrahím, 14:27)”. Clasificado como auténtico por al-Albani en su comentario sobre el Libro de las Tradiciones (Kitab as-Súnnah), por Ibn Abi ‘Aasim, 865.


Estos son algunos de los castigos que sucederán a los pecadores en las tumbas. Le pedimos a Dios que nos conceda el refugio de todos los castigos de la tumba.

martes, 1 de septiembre de 2015

La historia de la gente del foso, el mago, el monje y el joven

Suhayb relató que el Mensajero de Allah (sallalahu aleihi wasalam) dijo: «Había un rey entre quienes os precedieron que tenía un mago. Cuando éste envejeció le dijo al rey: ‘He envejecido, envíame a un joven para que le enseñe la magia’. Y entonces le envió un joven para que le enseñase. Cuando iba por el camino se encontró con un monje, se sentó con él, escuchó su conversación y le asombró. Y así, cada vez que iba a ver al mago, pasaba junto el monje y se sentaba con él. Cuando llegaba ante el mago éste lo golpeaba (por su tardanza). Se quejó de ello al monje y éste le dijo: ‘Cuando temas (la reprimenda) del mago dile: ‘Es mi familia la que me ha retrasado’, y cuando temas de tu familia diles: ‘Es el mago el que me ha retrasado». Y así hacía, cuando un día llegó una bestia enorme y bloqueó el paso de la gente. El joven se dijo: ‘¡Hoy sabré quien es superior, si el mago o el monje!’.

Tomó una piedra y dijo: ‘¡Oh Allah!, si el asunto (1) del monje es más amado para Ti que el del mago, mata a esta bestia para que la gente pueda pasar’.
Y arrojó la piedra y la mató, y así la gente pasó.
Fue a ver al monje y le contó. Éste le dijo: ‘¡Hijito mío!, hoy tú eres superior a mí. Has alcanzado en este camino mío algo que no poseo, y ciertamente serás probado. Si eres puesto a prueba no los guíes hacia mí. Y el joven comenzó a sanar a los ciegos y a los leprosos y a curar a la gente de otras enfermedades. Cuando un cortesano del rey, que se había quedado ciego, supo de él fue a verlo con numerosos regalos y le dijo: ‘Todo esto será tuyo si me curas’. Pero el joven le contestó:

‘Yo no curo a nadie, es Allah El que cura. Si tú crees en Allah yo Le rogaré para que te cure’. Y él creyó en Allah y Allah lo curó. Volvió con el rey y se sentó donde solía hacerlo. Entonces el rey le preguntó: ‘
¿Quién te devolvió la vista?’ Dijo: ‘Mi Señor’. Replicó: ‘¿Es que tú tienes otro Señor que no sea yo?’
Dijo: ‘Mi Señor y tu Señor es Allah’. Entonces lo encarceló y lo torturó hasta que lo guió al joven. Lo trajeron y el rey le dijo: ‘¡Hijito mío!, me han comentado sobre tu (excelente) magia, que curas a los ciegos, a los leprosos y que haces esto y aquello’.

Dijo: ‘Yo no curo a nadie, es Allah el que cura’. Entonces lo encarceló y lo torturó hasta que lo guió al monje.
Fue traído el monje y se le dijo: ‘¡Renuncia a tu religión!’. Pero él se negó. Entonces pidió una sierra y poniéndosela en la mitad de la cabeza se la partió hasta que cayeron ambas mitades. Luego hizo traer al cortesano y le dijeron: ‘¡Renuncia a tu religión!’. Pero se negó.

Pidió nuevamente la sierra y poniéndosela en la mitad de la cabeza se la partió hasta que cayeron ambas mitades. Luego hizo traer al joven, y se le dijo: ‘¡Renuncia a tu religión!’.
Pero él se negó. Entonces lo entregó a un grupo de sus cortesanos y les dijo: ‘Llevadlo a tal montaña, subid con él y al llegar a la cima preguntadle si renuncia a su religión, si no lo hace arrojadlo (desde la cima de la montaña)’. Entonces lo llevaron y lo hicieron subir la montaña.

Y él dijo:
‘¡Oh Allah!, sálvame de ellos del modo que Tú quieras’. Entonces la montaña comenzó a temblar y todos se cayeron, (excepto él que) se volvió caminando hasta el rey.
El rey le preguntó: ‘¿Qué ha sucedido con tus acompañantes?’

Contestó: ‘Allah me ha salvado de ellos’. Entonces lo volvió a entregar a otros cortesanos suyos diciéndoles: ‘Partid con él, llevadlo en una embarcación y cuando lleguéis al medio del mar preguntadle si renuncia a su religión y si no lo hace arrojadlo en el mar’.

Cuando lo llevaban él dijo: ‘¡Oh Allah!, sálvame de ellos del modo que Tú quieras’. Entonces la embarcación se dio vuelta y se ahogaron, salvo él que volvió caminando hasta el rey.
Éste le preguntó:
‘¿Qué pasó con tus acompañantes?’
Contestó:
‘Allah me ha salvado de ellos’, y le dijo al rey: ‘Tú no podrás matarme hasta que hagas lo que yo te ordene’.

Él preguntó: ‘¿Y qué es?’ Dijo: ‘Debes reunir a la gente en una planicie y me debes atar al tronco de un árbol, luego debes tomar una flecha de mi carcaj, ponerla en el arco y luego decir:
‘En el nombre de Allah, el Señor del joven’, y luego me arrojas la flecha. Si lo haces así podrás matarme’.
Entonces reunió a la gente en una planicie, lo ató a un tronco, tomó una flecha de su carcaj, la puso en el arco y luego dijo: ‘En el nombre de Allah, el Señor del joven’, y arrojó la flecha que le dio en la sien, el joven puso sus manos sobre su sien, donde la flecha lo había herido, y murió.

Entonces la gente clamó: ‘¡Creemos en el Señor del joven!, ¡creemos en el Señor del joven!, ¡creemos en el Señor del joven!’. Y fueron ante el rey y le dijeron: ‘¿Qué piensas de lo que querías precaverte?
¡Allah ha hecho que se produzca aquello de lo que querías precaverte y temías (pues ahora creemos)!’.
La gente creía, entonces ordenó que se cavaran fosas en los caminos. Cuando estuvieron terminadas y se había prendido fuego en ellas le dijo a la gente: ‘El que no renuncie a su religión será arrojado en el fuego o se le dirá que salte en él’. Y así lo hicieron (con tal de no renunciar a su religión), hasta que llegó una mujer con su hijo y dudó en arrojarse, entonces su hijo le dijo: ‘¡Oh madre!, ten paciencia, pues estás en la verdad’».

XVIII • Sahih Muslim (7148)



(1) Es decir: su enseñanza, doctrina y grado espiritual.