jueves, 1 de octubre de 2015

Historia de un Devoto y una Prostituta

Había una prostituta que poseía una tercera parte de toda la belleza, tenía una belleza asombrosa, y con la cual no se podía estar con ella si no fuese por cien dinares.

Un día la vio un Devoto y le gustó. Entonces, fue y trabajó con sus manos durante meses, se esforzó y al final reunió los cien dinares.
Fue a ella y le dijo: “en verdad me gustaste y por eso fui, trabajé con mis manos y me esforcé hasta reunir los cien dinares”.
Dijo ella: “Entra” y entró. Tenía una cama de oro, y se sentó ella sobre su cama y le dijo: “Ven”, pero cuando se sentó con ella recordó su posición ante su Señor, y le dio un escalofrío.

Estando con ella, la miraba pero, no la miraba como una prostituta sino que su mirada iba más allá de eso, la miraba como una mujer que había creado Allah y a la que había que ayudar. Ella veía que su mirada no era normal, ella estaba experimentando algo que nunca le había pasado. Pasaron unos minutos y aquel Devoto sin decir palabra salió corriendo y le dejó los cien dinares.

Nada más salir el Devoto de la casa, esta mujer experimentó algo increíble en su interior, algo que nunca había experimentado, se dio cuenta que ese hombre era muy diferente a los demás, veía que el trato que tuvo con ella no era normal, y empezó a preguntarse ¿habiendo tanta gente que me desea, porque éste salió huyendo? ¿Por qué me miraba de esa forma? Entonces salió en su búsqueda, preguntó por él y le dieron sus señas.

Al ir a buscarlo le informaron que había viajado a tierras lejanas, esta mujer emprendió el viaje a ese mismo lugar en su búsqueda y buscando y buscando hasta que al final lo encontró.

Nada más verlo, la mujer fue rápidamente hacia él, el hombre la reconoció pero no sabía qué hacer, entonces la mujer le preguntó ¿Por qué te fuiste ese día en el que me entregaste los cien dinares? ¿Qué fue lo que pasó? Y le contestó: En ese mismo momento me di cuenta que lo que iba a hacer no le iba a gustar a Allah. Le explicó que cuando la miraba no la miraba como una prostituta sino que la miraba como a una hermana (no podía hacer lo que no me gustaría que hicieran con mi hermana), le dijo que a todas las mujeres que existen había que mirarlas y respetarlas como madres, hermanas o hijas, porque si en verdad no son nuestras (madres, hermanas, hijas), estas mujeres que vemos o tienen maridos, o tienen hermanos o tienen hijos, y no había que hacer con ellas lo que no te gustaría que hicieses a nuestras (madres, hermanas, e hijas).

También le comentó que un gran escalofrío recorrió su cuerpo ese día y se acordó que debería rendir cuentas por lo que estaba a punto de hacer. Y fue esto lo que le hizo salir corriendo, fue el temor al Señor.
Luego ella le respondió: “Desde ese día que te fuiste, experimenté algo en mi interior, fuiste la causa de que me diera cuenta de que estaba en un error, estoy arrepentida y he pedido perdón al Señor por todo lo que hice”. Y gracias a tu conducta, el irte y dejarme allí, me he dado cuenta de que estaba equivocada en mi forma de vivir. Hoy he venido en tu búsqueda porque deseo tomarte por esposo porque no he visto hombre más devoto que tú. Entonces el Devoto asintió aceptando la propuesta de matrimonio y de este matrimonio salieron siete profetas.

Otra versión de esta historia relata que cuando el Devoto entró en la casa de esta prostituta le dio un escalofrío. Le dijo a ella “déjame que salga y quédate con los cien dinares”. Ella le respondió” como quieras, pero eras tú quien pretendía, que me viste y te gusté, y que fuiste y te esforzaste y te cansaste hasta que conseguiste los cien dinares. ¿Y cuando me puedes tener te vas?

Dijo él: Renuncié por temor a Allah y mi posición ante El; tú te me has vuelto odioso, y eres para mí la persona más detestable”.

Dijo ella “si eres veraz no tendré otro esposo más que a ti”. Dijo “déjame salir” A lo que ella respondió.” No, al menos que fijes que te vas a casar conmigo” Dijo él “no hasta que no salga” Dijo entonces ella “Y yo a ti… si vengo a ti ¿te casarás conmigo?
Y él dijo: Quizás, y se cubrió la cara con su ropaje y salió hacia su país.
Viajó ella arrepentida y penitente por aquello con lo que cargaba la conciencia, hasta que llegó a su país. Preguntó por su nombre y dirección. Y fue dirigida hacia él. A él se le dijo “la Reina viene a ti “, y cuando la vio suspiró profundamente, murió y cayó en brazos de ella.

Dijo ella “este me ha abandonado, más ¿tiene algún familiar? Dijeron “su hermano, que es un hombre pobre” Dijo ella “entonces yo me desposaré con él por amor a su hermano”. Así, se casó con su hermano, y Allah hizo descender de ella siete profetas.


Fuente: Kitab al Tawwabin.